Detectan más de una decena de accesos clandestinos sobre la autopista entre Rosario y Roldán

El crecimiento urbano sobre el corredor volvió a exponer un problema de seguridad vial que combina urbanizaciones, emprendimientos privados y conexiones no autorizadas a una vía de alta velocidad.

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FOTO CELINA MUTTI / LA CAPITAL

La expansión urbana registrada durante los últimos años entre Rosario, Funes y Roldán abrió un nuevo interrogante sobre la convivencia entre el desarrollo inmobiliario y la infraestructura vial. Un relevamiento realizado por el diario La Capital identificó más de una decena de accesos clandestinos sobre la autopista Rosario-Córdoba, utilizados por conductores para ingresar o salir de distintos puntos ubicados a la vera del corredor.

Según el trabajo periodístico, se trata de conexiones informales que vinculan la autopista con barrios residenciales, condominios, establecimientos privados, campos y otros desarrollos emplazados sobre el trazado. En la mayoría de los casos, los conductores recurren a estos ingresos para reducir recorridos y evitar utilizar los accesos habilitados.

La problemática no es nueva, aunque adquiere una dimensión diferente a medida que aumenta la urbanización de la región. Lo que décadas atrás era una autopista rodeada principalmente por áreas rurales hoy atraviesa una zona con fuerte crecimiento poblacional y una creciente presencia de emprendimientos residenciales y productivos.

Desde el punto de vista técnico, la principal preocupación radica en que estos accesos no cuentan con la infraestructura requerida para una vía de circulación rápida. Las maniobras de ingreso y egreso obligan a modificar bruscamente la velocidad de circulación y generan situaciones potencialmente riesgosas para el tránsito.

El informe también menciona la existencia de cruces irregulares entre ambas manos de la autopista y accesos abiertos de manera precaria que se consolidaron con el uso cotidiano de los automovilistas.

En ese contexto, Funes quedó recientemente en el centro de la discusión luego de que Vialidad Nacional dispusiera la eliminación de un acceso irregular ubicado frente al Hotel Sol de Funes. La intervención se produjo tras una intimación del organismo nacional y se transformó en uno de los casos más visibles de una problemática que, según muestra el relevamiento citado, se extiende a lo largo de buena parte del corredor entre Rosario y Roldán.

Más allá de las actuaciones puntuales, el fenómeno vuelve a plantear un debate de fondo sobre la necesidad de acompañar el crecimiento urbano con obras y planificación vial capaces de garantizar accesos seguros sin comprometer el funcionamiento de una autopista concebida para tránsito rápido y controlado.

 

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