Una pequeña empresa argentina necesita casi 100 días, entre gestiones y esperas de aprobación, para completar los trámites necesarios para comenzar a operar formalmente. El dato surge del Índice de Burocracia 2026, elaborado por el Adam Smith Center for Economic Freedom de la Florida International University (FIU) junto con centros de estudio de 27 países. El capítulo argentino fue elaborado por el CISE (Centro de Investigaciones Económicas y Sociales) de Fundación Libertad.
En la comparación entre los países relevados, Argentina ocupa el puesto 21 entre 27. Solo seis naciones presentan mayores demoras para poner en marcha una empresa.
Los permisos concentran las mayores demoras
El principal cuello de botella aparece en los permisos específicos de cada actividad, que insumen alrededor de 36 días, más de un tercio del tiempo total requerido para poner en funcionamiento una pyme.
Las diferencias son importantes según el sector. En industria y construcción, el proceso puede extenderse hasta aproximadamente 140 días, mientras que en el agro, el comercio y los servicios se mantiene por debajo de los 90 días.
El problema no está solamente en completar formularios, sino también en la acumulación de revisiones, observaciones y tiempos de espera entre las distintas instancias administrativas, de acuerdo con el relevamiento.
Tres horas por día para cumplir trámites
El panorama cambia cuando la empresa ya está funcionando. Una pyme argentina destina el equivalente a 98 jornadas laborales por año al cumplimiento de trámites, lo que representa aproximadamente tres horas de cada día hábil.
Además, el dato muestra una mejora respecto de 2024, cuando la carga burocrática equivalía a 108 jornadas de trabajo anuales. El tiempo destinado a estas obligaciones se distribuye prácticamente en partes iguales entre los trámites laborales —sueldos, cargas sociales, altas y bajas— y los impositivos.
Cerrar una pyme demanda unos 160 días
La edición 2026 incorpora por primera vez la medición del tiempo necesario para cerrar una empresa. En Argentina, disolver, liquidar y dar de baja una pyme demanda alrededor de 160 jornadas de trabajo.
Al considerar conjuntamente las tres etapas —apertura, funcionamiento y cierre—, Argentina integra el grupo de 15 países con mejores resultados generales dentro del universo analizado.
Provincias y municipios, parte de la carga burocrática
Una parte importante de las obligaciones burocráticas que enfrenta una pyme no depende de la Nación, sino de provincias y municipios, que mantienen sus propios permisos, habilitaciones, controles y plazos.
En ese escenario, el informe señala que la agenda de desregulación y simplificación impulsada a nivel nacional necesita extenderse a las administraciones provinciales y municipales para que la reducción de trámites tenga un impacto más directo sobre el funcionamiento cotidiano de las empresas.
El Índice de Burocracia, que alcanza su sexta edición, mide el tiempo que una pequeña empresa representativa dedica a los trámites necesarios para abrir, funcionar y cerrar en 27 países: 20 de América Latina y el Caribe y siete de Europa. El capítulo correspondiente a Argentina fue elaborado por el CISE (Centro de Investigaciones Económicas y Sociales) de Fundación Libertad.













