Funes tuvo un verdadero “súper jueves” urbanístico. En pocas horas quedaron expuestos cuatro proyectos que, por escala, localización e impacto, permiten dimensionar el proceso de transformación que atraviesa la ciudad.
No se trata solamente de nuevos metros cuadrados privados. Los expedientes combinan vivienda, oficinas, comercio, gastronomía, educación e infraestructura, pero además incorporan contraprestaciones económicas, obras y cesiones que trasladan parte del crecimiento inmobiliario hacia inversiones para la ciudad.
El dato sintetiza la magnitud: únicamente entre PMW Green, el complejo corporativo de Calmo y la ampliación de Faustina Mall, las operaciones involucradas representan alrededor de USD 3,08 millones para el Municipio. A eso se suma la ejecución de la red cloacal de Cantegril a partir de las obligaciones correspondientes a Paséa.
PMW Green: 16,6 hectáreas que cambian la escala de Ruta 9
El proyecto de mayor dimensión es PMW Green, presentado para el ex predio de La Rural, en Garita 15, sobre Ruta Nacional 9.
Son 16,6 hectáreas organizadas en 11 macroparcelas, con una capacidad constructiva máxima cercana a los 117.000 m² y un programa que reúne viviendas, oficinas, comercios, educación, recreación y espacios públicos. El masterplan incorpora además un gran corredor verde y un sistema de agua de más de 8.200 m² que funcionará también como reservorio hídrico.
Por escala y diversidad de usos, el proyecto funciona prácticamente como un barrio en sí mismo, aunque integrado a la trama urbana y sin un cerramiento único.
La operación contempla una Contribución por Mayor Aprovechamiento Urbanístico de USD 2,58 millones para el Municipio, además de obras de pavimentación, veredas, accesibilidad y adecuaciones viales que deberá asumir el desarrollador.
Calmo suma un polo corporativo sobre la autopista
Otro de los movimientos del jueves fue el ingreso al Concejo del complejo corporativo impulsado por la familia Piscione dentro de Calmo, sobre la Autopista Rosario-Córdoba.
El proyecto se desarrollará sobre un terreno de 9.547 m² y permitirá construir 8.590,50 m², distribuidos en dos edificios de planta baja y tres pisos.
La propuesta combina oficinas, locales comerciales y gastronómicos, alrededor de 300 cocheras subterráneas y espacios abiertos, con un diferencial importante para Funes: el predio contará con agua potable, cloacas, gas y energía eléctrica.
El emprendimiento deberá realizar además una Contribución por Mejor Aprovechamiento Urbanístico de USD 300.650, parte de la cual será cancelada mediante la entrega de material asfáltico al Municipio.
Faustina gana otros 800 m²
El tercer movimiento se produjo en Faustina Mall, el proyecto de Rosental Inversiones en Galindo y Fuerza Aérea.
El Ejecutivo remitió al Concejo la propuesta para vender al Fideicomiso Faustina aproximadamente 800 m² correspondientes a un tramo de calle D. Matheu, entre Galindo y San Marino, que había sido desafectado previamente del dominio público.
El precio propuesto es de USD 250 por m², por lo que la operación representaría aproximadamente USD 200.000 para el Municipio. La superficie deberá anexarse obligatoriamente al desarrollo y no podrá constituirse posteriormente como una parcela independiente.
La incorporación amplía así el espacio disponible para un proyecto comercial que ya confirmó la llegada de marcas como McDonald’s, Starbucks, Victoria’s Secret y Lucciano’s.
Paséa transforma plusvalía en cloacas
El cuarto capítulo quizás sea el que muestra de manera más directa la relación entre desarrollo privado e infraestructura pública.
Paséa, el gran complejo de usos mixtos proyectado frente al Aeropuerto Internacional Rosario, deberá financiar la ejecución de la red cloacal del barrio Cantegril como parte de las obligaciones económicas generadas por el emprendimiento.
La obra comprende aproximadamente 2.948 metros de cañerías, 40 bocas de registro y 336 conexiones domiciliarias, además de los empalmes con la infraestructura existente. Será ejecutada a costo del desarrollador y supervisada por el Municipio.
El impacto adquiere otra dimensión frente al déficit sanitario de la ciudad: de los 21.196 inmuebles construidos en Funes, apenas 7.484 —el 35%— tienen acceso actualmente a la red cloacal, mientras otros 13.712 permanecen sin cobertura.
Cuatro movimientos y una misma discusión
El “súper jueves” dejó así una fotografía bastante precisa del momento que atraviesa Funes.
Por un lado, aparecen proyectos de una escala que hace pocos años resultaba difícil asociar con la ciudad: masterplanes de más de 16 hectáreas, edificios corporativos sobre la autopista, grandes complejos comerciales y desarrollos de usos mixtos.
Por otro, esa expansión empieza a plantear con mayor fuerza una segunda discusión: qué obtiene la ciudad a cambio del nuevo aprovechamiento del suelo.

En una sola jornada, tres operaciones dejaron planteados más de USD 3 millones entre contribuciones urbanísticas y venta de tierras municipales, mientras otra permitirá sumar casi 3 kilómetros de cloacas.
Más que una sucesión de anuncios, el jueves dejó expuesto el nuevo desafío de Funes: acompañar el crecimiento privado con infraestructura, servicios y recursos capaces de sostener una ciudad que ya cambió de escala.

















