Rosario-Funes en Uber: avanza la regulación de las apps y adiós al asiento de adelante

El Concejo Municipal de Rosario tratará un proyecto que busca regular los viajes solicitados mediante aplicaciones como Uber. La iniciativa establece requisitos para los conductores, obliga a las plataformas a controlar documentación y fija una tarifa mínima. Para los usuarios de Funes, que utilizan habitualmente las apps para trasladarse hacia Rosario, el cambio puede marcar un antes y un después.

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Los viajes entre Rosario y Funes podrían tener un nuevo marco de funcionamiento si el Concejo Municipal de Rosario aprueba el proyecto enviado por el Ejecutivo para regular los servicios de movilidad contratados mediante plataformas tecnológicas.

La iniciativa busca formalizar una modalidad que ya es utilizada diariamente por numerosos vecinos de Funes y otras localidades del área metropolitana para trasladarse hacia Rosario, especialmente ante las dificultades o limitaciones que encuentran en otras alternativas de transporte.

Uber es la plataforma más conocida, aunque la futura regulación no estaría limitada a una empresa: alcanzaría al conjunto de aplicaciones que intermedian en servicios de movilidad. El proyecto será discutido en el Concejo y podría ser votado en las próximas dos semanas.

¿Qué cambia para quienes toman un Uber desde Funes?

Uno de los principales cambios estará en el marco en el que se presta el servicio. Hasta ahora, los viajes realizados mediante aplicaciones conviven con una regulación que no contempla específicamente esta modalidad. La nueva normativa busca establecer reglas concretas para los conductores y las plataformas.

Los prestadores deberán contar con licencia de conducir profesional, VTV vigente y un seguro específico para los vehículos que realizan viajes contratados mediante plataformas tecnológicas. Además, serán las propias aplicaciones las que deberán verificar que sus conductores cumplan con estos requisitos.

Para el pasajero, esto supone que el viaje contratado mediante una aplicación quedaría encuadrado dentro de un sistema regulado, con exigencias específicas para quien está al volante y para la empresa que intermedia la contratación.

El histórico viaje “en el asiento de adelante”

Durante años, quienes utilizaban Uber en Rosario y su área metropolitana se encontraron con una situación particular: para evitar que el vehículo fuera identificado como un transporte contratado, algunos conductores pedían a los pasajeros que viajaran en el asiento delantero, reproduciendo una modalidad propia de los remises informales.

Ese escenario podría quedar atrás con la regulación. La lógica del proyecto es precisamente reconocer que el servicio contratado a través de una plataforma constituye una modalidad de movilidad que debe cumplir determinadas condiciones, en lugar de funcionar en un espacio de informalidad.

Así, para un vecino de Funes que solicita un vehículo mediante una aplicación para volver desde Rosario, el vínculo entre pasajero, conductor y plataforma quedaría dentro de un esquema formalizado.

Una tarifa mínima para los viajes

La propuesta también introduce un límite económico que impactará directamente en el costo de los viajes. Los servicios contratados mediante plataformas deberán tener una tarifa mínima equivalente al valor del boleto del Transporte Urbano de Pasajeros de Rosario. Actualmente, ese valor es de $1.720.

La medida busca establecer un piso para los viajes gestionados por aplicaciones y forma parte del nuevo esquema de regulación del mercado.

Para los usuarios de Funes, el valor final de un viaje seguirá dependiendo de la distancia, la demanda y las condiciones de cada aplicación, pero deberá respetar el piso establecido por la nueva normativa.

No solo Uber: alcanza a todas las aplicaciones

Aunque Uber es la plataforma que concentra buena parte de la discusión pública, el proyecto no está pensado exclusivamente para esa empresa.

La normativa alcanzaría a todas las plataformas electrónicas que intervengan en el despacho de viajes, estableciendo un mismo marco general para los prestadores independientes.

También se establece que los conductores que trabajan mediante estas aplicaciones no podrán recoger pasajeros directamente en la calle: el viaje deberá ser solicitado previamente a través de la plataforma. Las motos, en tanto, quedan excluidas del transporte de pasajeros bajo este régimen.

¿Qué pasa con taxis y remises?

El proyecto también busca mantener determinadas condiciones para el transporte tradicional. Los taxis y remises conservarán la tarifa de calle establecida por el Concejo Municipal y continuarán obligados a contar con al menos una plataforma electrónica para el despacho de viajes.

A su vez, podrán prestar servicios de cadetería. De esta manera, la propuesta intenta incorporar a las plataformas al sistema sin eliminar las reglas que actualmente rigen para taxis y remises.

Un cambio que puede impactar en todo el Gran Rosario

La discusión que se dará en Rosario tiene una particular importancia para las localidades del área metropolitana.

Funes mantiene una fuerte vinculación cotidiana con Rosario y los viajes entre ambas ciudades forman parte de los desplazamientos habituales de vecinos que trabajan, estudian, realizan trámites o utilizan servicios en la ciudad.

En ese contexto, la eventual regulación de las aplicaciones no quedaría limitada a una cuestión administrativa dentro de Rosario: podría modificar las condiciones bajo las cuales miles de personas del área metropolitana utilizan Uber y otras plataformas para moverse entre localidades.

La presidenta del Concejo rosarino, María Eugenia Schmuck, recordó que en 2018 presentó el primer proyecto para avanzar hacia la legalización de Uber. “Las aplicaciones iban a llegar igual y mirar para otro lado solo iba a generar más clandestinidad e inseguridad para los pasajeros”, sostuvo.

Ahora, ocho años después, el Concejo tiene en sus manos un proyecto que busca transformar esa realidad en un servicio con reglas definidas.

Para los usuarios de Funes que diariamente cruzan hacia Rosario en Uber, el cambio más importante podría ser justamente dejar atrás la lógica del viaje informal y pasar a utilizar un servicio reconocido y regulado por la normativa local.

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