Durante años, el acceso al agua y el tratamiento de efluentes fueron considerados aspectos secundarios dentro de la planificación de una urbanización o de una planta industrial. Sin embargo, para Martín Weller, empresario al frente de Grit Desarrollos e Hydrogena, esa mirada quedó definitivamente atrás.
«El agua no sobra. Quien entienda antes cómo gestionarla de manera eficiente va a ser más competitivo que quien siga pensando que es un recurso ilimitado», sostiene.

Desde su doble experiencia en el desarrollo inmobiliario y en las soluciones para tratamiento de agua, Weller observa un cambio profundo tanto en el sector privado como en los gobiernos locales. Cada vez más proyectos incorporan desde su génesis estrategias vinculadas al abastecimiento, saneamiento y reutilización del recurso, una tendencia que, según afirma, llegó para quedarse.
Del desarrollo inmobiliario a una nueva mirada sobre la infraestructura
La incursión de Weller en el mundo del tratamiento de agua surgió inicialmente desde el ámbito industrial. A través de Hydrogena, la empresa acumuló más de quince años de experiencia desarrollando soluciones para procesos productivos en distintos sectores.
«El agua está presente en prácticamente toda la industria. Se utiliza para fabricar alimentos, enfriar equipos, alimentar calderas o intervenir en distintos procesos productivos. Y después aparece otro desafío igual de importante: qué hacer con ese agua una vez utilizada», explica.
Con el tiempo, esa experiencia comenzó a trasladarse al universo de los desarrollos urbanos. Allí identificó una necesidad creciente: resolver de manera eficiente servicios que históricamente dependían exclusivamente de la infraestructura pública.
Según Weller, las nuevas tecnologías permiten generar agua potable localmente y tratar los efluentes dentro de los propios desarrollos, incluso en lugares donde las redes tradicionales todavía no llegan.
El valor de planificar desde el primer día
Para el empresario, uno de los errores más frecuentes consiste en dejar la discusión sobre el agua y las cloacas para las etapas finales de un proyecto.
«Cuando la infraestructura se piensa desde el inicio, las soluciones son mucho más eficientes y económicas. Cuando se intenta resolver después, generalmente aparecen costos adicionales que podrían haberse evitado», asegura.
En ese sentido, destaca el potencial de las nuevas plantas compactas de tratamiento de efluentes, una tecnología que Hydrogena comenzó a incorporar tras analizar experiencias internacionales en España y México.
Estas plantas permiten tratar aguas residuales con bajos costos operativos, consumos reducidos de energía y una operación relativamente sencilla. Además, el agua obtenida puede reutilizarse para riego o devolverse al ambiente cumpliendo con los estándares exigidos por la legislación.
«Muchas veces se habla de sustentabilidad como un concepto abstracto. Nosotros vemos que la sustentabilidad también es eficiencia. Y la eficiencia termina traduciéndose en ahorro y en valor para el proyecto», afirma.
Pensar más allá de un barrio
Weller considera que uno de los grandes desafíos del urbanismo actual consiste en abandonar la lógica de las soluciones individuales.
A su criterio, la infraestructura hídrica debe planificarse a escala regional, articulando desarrollos privados con municipios y comunas para generar sistemas más eficientes.
«Cuando un barrio necesita una planta de tratamiento, muchas veces esa misma planta puede resolver las necesidades de otros desarrollos cercanos. Si se planifica correctamente, se optimizan recursos y se generan beneficios para toda la comunidad», explica.
Esa visión ya comenzó a aplicarse en algunos proyectos donde se trabaja sobre esquemas compartidos de saneamiento que permiten ampliar significativamente la cantidad de hectáreas urbanizadas con acceso a servicios.
La eficiencia también genera rentabilidad
Más allá del sector inmobiliario, Weller sostiene que la gestión del agua representa una oportunidad económica que todavía no está siendo suficientemente aprovechada por muchas empresas argentinas.
A menudo, problemas vinculados a la calidad del agua generan paradas de equipos, mayores costos de mantenimiento y pérdidas de productividad que podrían evitarse mediante inversiones relativamente simples.
«Muchas veces una mejora en el tratamiento del agua se paga sola. El problema es que en Argentina las empresas suelen estar ocupadas resolviendo otras urgencias y no siempre pueden dedicar tiempo a analizar estas oportunidades de eficiencia», señala.
En un contexto económico donde la rentabilidad depende cada vez más de optimizar procesos y controlar costos, considera que la gestión hídrica comenzará a ocupar un lugar más relevante dentro de las decisiones empresariales.
El agua como factor de competitividad
Para Weller, el principal desafío de los próximos años será comprender que el agua dejará de ser únicamente una cuestión ambiental para convertirse en un factor central de competitividad.
El empresario menciona como ejemplo los sistemas de riego de precisión desarrollados en regiones con escasez hídrica, donde la tecnología permitió multiplicar la productividad utilizando la misma cantidad de agua.
«Lo que hoy parece una innovación, mañana será una necesidad. Las empresas que comiencen antes a trabajar sobre estos temas van a estar mejor preparadas para competir», sostiene.
Las exigencias que vienen desde el exterior
La transformación, según advierte, no estará impulsada solamente por la conciencia ambiental.
Los mercados internacionales avanzan cada vez más en regulaciones vinculadas al uso eficiente de recursos, la gestión de efluentes y la reducción de impactos ambientales.
«Muchas veces pensamos que estas exigencias están lejos, pero empiezan a aparecer cuando una empresa quiere exportar. Cada vez más mercados piden demostrar cómo se administra el agua y qué se hace para minimizar el impacto ambiental», explica.
Por eso, considera que la adaptación debe comenzar ahora.
«Quien espere a que la regulación lo obligue probablemente llegue tarde. El agua va a ser uno de los grandes temas de los próximos años y quienes entiendan eso antes tendrán una ventaja importante», concluye.












