Abrir una cuenta bancaria desde el celular ya es una práctica habitual para millones de argentinos. A partir de ahora, además, esa cuenta podrá quedar radicada administrativamente en cualquier ciudad del país, independientemente de dónde viva el cliente.
La posibilidad surge de una nueva disposición del Banco Central que autoriza a las entidades financieras a asignar las cuentas abiertas de manera digital a cualquier sucursal de su red.
Para el usuario, el cambio será prácticamente imperceptible. Seguirá utilizando la misma aplicación, realizando transferencias, cobrando su sueldo, pagando servicios o invirtiendo como hasta ahora. La novedad está del lado de los bancos.
Hasta el momento, las cuentas solían quedar vinculadas a sucursales cercanas al domicilio del cliente o a determinados criterios geográficos. Con la nueva normativa, las entidades tendrán libertad para decidir dónde registrar administrativamente cada cuenta.
¿Por qué les interesa hacerlo?
La explicación está en los costos. Los bancos pagan impuestos provinciales y tasas municipales que varían según la jurisdicción donde desarrollan su actividad. Algunas ciudades aplican cargas considerablemente más elevadas que otras.
Con el nuevo esquema, una entidad podrá abrir una cuenta a un cliente de cualquier punto del país y radicarla en una sucursal ubicada en una localidad donde la presión fiscal resulte más conveniente.
La medida abre así una competencia entre municipios para atraer actividad financiera. Aquellas ciudades que apliquen menores tasas podrían transformarse en destinos atractivos para concentrar la radicación administrativa de miles o incluso millones de cuentas digitales.
La decisión fue formalizada mediante la Comunicación «A» 8444 del Banco Central y alcanza a cuentas de ahorro, cuentas sueldo, cuentas especiales y cuentas corrientes abiertas por canales electrónicos.
El cambio se produce además en medio de los reclamos del sector financiero por la carga tributaria que soporta la actividad. Días atrás, Claudio Cesario, presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), sostuvo que los impuestos provinciales y las tasas municipales pueden representar hasta el 60% de la carga total asociada a determinadas operaciones financieras.
Desde el sector afirman que esos costos terminan impactando sobre el precio de los servicios y sobre el costo del crédito.
La medida también refleja una realidad cada vez más evidente: la sucursal física perdió relevancia. Hoy gran parte de las cuentas se abre de manera remota y la mayoría de las operaciones se realiza a través de aplicaciones móviles.
Por eso, para el Banco Central, la ubicación física del cliente dejó de ser un factor determinante para definir dónde queda registrada una cuenta. Para los bancos, en cambio, esa decisión puede convertirse en una herramienta para reducir costos. Y para los municipios, en una nueva oportunidad para competir por atraer actividad financiera.









