La difusión de una fotografía satelital tomada en 2003, utilizada por el Hotel Sol de Funes para sostener que las bajadas cuestionadas por Vialidad Nacional existían mucho antes de la construcción del emprendimiento, no modificó la postura del organismo nacional.
Por el contrario, fuentes de Vialidad consultadas por El Occidental aseguraron que la imagen únicamente acredita la existencia de una huella o sendero precario en el sector, pero no invalida las conclusiones técnicas que dieron origen a las intimaciones cursadas contra el establecimiento.
«La huella existía, la bajada la hicieron después», resumieron desde el organismo.
Según explicaron, el punto central de la discusión no es la existencia histórica de rastros informales sobre el borde de la autopista Rosario-Córdoba, sino las intervenciones posteriores que transformaron uno de esos senderos en un acceso consolidado hacia la colectora.
De acuerdo con la explicación brindada a este medio, durante las inspecciones realizadas se detectó que la bajada observada presentaba el mismo material pétreo utilizado para mejorar la colectora y el ingreso principal al hotel.
Desde Vialidad afirman que las piedras utilizadas en la bajada irregular son las mismas que fueron empleadas para mejorar la colectora y el acceso al establecimiento.
Según indicaron, ese aspecto fue determinante dentro del expediente, ya que el material utilizado en ambos sectores provenía de la misma cantera, circunstancia que permitió vincular las mejoras ejecutadas sobre la colectora con las realizadas sobre el acceso cuestionado.
«La fotografía muestra una huella. Lo que nosotros observamos es una intervención posterior sobre esa huella», señalaron.
La aclaración cobra relevancia porque el conflicto entre Vialidad y el empresario Néstor Rozin ya había escalado semanas atrás cuando el organismo nacional aseguró que las observaciones detectadas excedían ampliamente las bajadas clandestinas.
Tal como publicó El Occidental, el jefe del 7° Distrito Santa Fe de Vialidad Nacional, Gastón Bruno, sostuvo que el organismo también detectó intervenciones dentro de la zona de camino sin autorización, cuestionamientos vinculados al sistema hídrico del sector y diferencias entre lo autorizado y lo efectivamente ejecutado.

Entre las observaciones mencionadas por Vialidad figura la instalación de ocho columnas de media tensión cuando, según el organismo, originalmente sólo se habían autorizado dos.
Bruno también había señalado que el emprendimiento fue intimado en reiteradas oportunidades y que muchas de esas actuaciones no obtuvieron respuesta.
«Además de todo eso tiene una serie de irregularidades que ya se le fueron comunicando y nunca respondió», había afirmado el funcionario en declaraciones previas a este medio.
En ese contexto, Vialidad considera que la fotografía aérea de 2003 no modifica el fondo de la discusión.
La posición oficial es que la imagen demuestra la existencia previa de una huella informal, algo que nunca estuvo en discusión, pero no desvirtúa las actuaciones realizadas posteriormente ni las conclusiones técnicas que derivaron en las intimaciones cursadas al Hotel Sol de Funes.
Por eso, sostienen que la controversia no pasa por determinar si existía o no un sendero en ese sector hace más de veinte años, sino por establecer quién realizó las intervenciones que terminaron convirtiéndolo en un acceso consolidado hacia la colectora de la autopista.














