El aumento del costo de construcción modificó la dinámica del mercado de barrios cerrados en Funes y Fisherton. Para Lisandro Argüelles, ese escenario hizo que las casas terminadas ganaran valor frente a los lotes y que, en muchos casos, hoy resulte más conveniente comprar una vivienda ya construida que adquirir un terreno para iniciar una obra.
En diálogo con El Occidental, el referente inmobiliario sostuvo que ese comportamiento se observa tanto en Funes como en Fisherton, aunque con mayor intensidad en Funes.
«Las casas en barrios cerrados han tenido una apreciación muy importante, tanto en Funes como en Fisherton, aunque siempre la valorización de las casas en Funes es sobre todo alta», afirmó.
Ese cambio también se refleja en el mercado. Según explicó, el segmento que hoy muestra un mejor nivel de operaciones es el de las viviendas valuadas entre US$ 350.000 y US$ 600.000, especialmente en barrios consolidados, entre ellos Funes Hills, Vida Barrio Cerrado, Vida Club de Campo y San Sebastián, donde predominan propiedades desarrolladas sobre lotes de alrededor de 800 metros cuadrados.
Argüelles remarcó que el valor de una propiedad no depende únicamente de la superficie del terreno o de los metros construidos. La antigüedad de la vivienda y las prestaciones que ofrece cada urbanización también inciden en la cotización.
«Hay barrios que tienen más prestaciones que otros», explicó.
Como ejemplo mencionó a San Marino, Cadques y Kentucky, los únicos tres barrios que cuentan con grupo electrógeno general, una prestación que, según indicó, también aporta valor a las propiedades.
En cuanto a los lotes, diferenció las cotizaciones según el grado de desarrollo de cada emprendimiento. Mientras que en barrios cerrados que todavía se encuentran en desarrollo el valor promedio ronda los US$ 150 por metro cuadrado, en urbanizaciones ya consolidadas, con viviendas construidas y familias viviendo, los precios ascienden a alrededor de US$ 200 por metro cuadrado.
Consultado sobre el impacto del aumento de las expensas, Argüelles reconoció que esos costos se encarecieron en dólares, al igual que ocurrió con buena parte de los bienes y servicios de la economía. Sin embargo, aseguró que no observa que ese fenómeno esté impulsando la venta de viviendas en barrios cerrados.
Explicó que, en muchos casos, ese incremento también responde a que los barrios tienen más de veinte años y requieren inversiones de mantenimiento.
A su entender, quienes hoy sienten con mayor fuerza ese costo fijo son quienes mantienen un lote como inversión o compraron un terreno para construir y todavía no iniciaron la obra.
«El que puede verse más afectado es el inversor que tiene un lote y todavía no colocó ese capital, o quien tiene un terreno y aún no empezó a construir. En esos casos existe un costo fijo mensual», señaló.
En cambio, sostuvo que no cree que el valor de las expensas sea un factor determinante para quienes ya viven en un barrio cerrado.
«La gente que vive en barrios cerrados aprecia mucho el tema de la seguridad. Si se muda, generalmente busca otro lugar que también le brinde seguridad», afirmó.
En ese sentido, relativizó la diferencia de costos frente a otras alternativas residenciales.
«Hoy las expensas de muchos edificios de Rosario que cuentan con guardia de seguridad son tan caras como las de un barrio cerrado e incluso, en algunos casos, superiores», sostuvo.

Por último, Argüelles señaló que la mejora de los indicadores de seguridad también comenzó a reflejarse en la valorización de algunos barrios abiertos.
Según explicó, Aldea, en Fisherton, y Los Troncos, en Funes, son dos de los sectores donde ese proceso resulta más visible.
En el caso de Los Troncos, atribuyó esa evolución a una combinación de factores: la proximidad con San Marino, la reciente pavimentación de todas sus calles, la cercanía con los principales accesos y la expansión del corredor comercial sobre avenida Fuerza Aérea, un proceso que, a su entender, también tuvo un efecto positivo sobre la valorización de las propiedades del sector.
«Es un barrio abierto, pero tiene un muy buen entorno de servicios y, además, limita con San Marino. Todo ese contexto hace que hoy sea una zona muy buscada», concluyó.















