Rossetti definió a la plusvalía en Funes como un “impuesto a la inversión” y advirtió: “Generó sobreoferta y alejó inversiones”

El empresario, creador de Kentucky y Funes Hills, apuntó contra la gestión de Funes y reveló que hace años dejó de desarrollar en la ciudad por “falta de condiciones morales y éticas”, en un contexto que, según afirmó, distorsionó el mercado y alejó inversiones.

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El empresario Juan Félix Rossetti volvió a poner en discusión el modelo de desarrollo de Funes con una definición que apunta directamente al corazón del esquema que impulsó el crecimiento reciente de la ciudad. En diálogo con el periodista Roberto Caferra, calificó a la plusvalía municipal como un “impuesto a la inversión” y sostuvo que su implementación generó distorsiones que hoy impactan en el mercado.

Según detalló, este mecanismo permitió a la Municipalidad recaudar más de US$25 millones en el marco de un fuerte boom inmobiliario. Para Rossetti, ese esquema excede las atribuciones de un gobierno local. “Las municipalidades no deberían crear impuestos, sino cobrar tasas por servicios”, planteó, en línea con su visión de que el Estado debe limitar su intervención en la dinámica de los negocios.

En ese contexto, sostuvo que la combinación de alta demanda, facilidad para habilitar desarrollos y el esquema de plusvalía generó un crecimiento acelerado que terminó desordenando el mercado. “Había preventas muy fuertes que financiaban prácticamente toda la infraestructura. Es un combo que a veces se desmadra”, advirtió.

El efecto de ese proceso, explicó, es visible hoy en una sobreoferta de lotes, en muchos casos orientados a inversores y no al usuario final. “Mucha gente entró como inversor, no para construir. Y ahora el contexto cambió: el costo de la construcción se duplicó en dólares en los últimos dos años”, señaló.

Para el empresario, este cambio de escenario dejó expuestas las debilidades del modelo. Lo que en una primera etapa funcionó como motor de expansión, ahora enfrenta un proceso de ajuste que impacta directamente en el atractivo de nuevos desarrollos y en las decisiones de inversión.

En ese marco, Rossetti volvió a referirse a una decisión que tomó hace tiempo pero que ahora adquiere nueva relevancia: su salida como desarrollador en Funes. “Hace muchos años dejamos de desarrollar en la ciudad porque no estaban dadas las condiciones morales y éticas”, afirmó.

Aunque evitó detallar situaciones concretas, su planteo dejó planteada una crítica estructural al clima de negocios local. A la vez, aclaró que nunca recibió pedidos de coimas, pero ratificó que el contexto general no era el adecuado para sostener inversiones.

El contraste lo trazó con Rosario, donde actualmente impulsa un nuevo desarrollo en la zona del aeropuerto. Allí, si bien reconoció déficits importantes de infraestructura —como falta de servicios básicos—, consideró que existe una mayor articulación entre niveles de gobierno para encarar esos problemas.

En el plano político, Rossetti fue más allá y vinculó el modelo de gestión de Funes con una lógica que cuestiona de fondo. “Representa lo contrario a las ideas de la libertad que yo defiendo. Son manejos que llevaron a la Argentina a la situación que hoy se intenta revertir”, sostuvo.

Incluso avanzó sobre las referencias ideológicas del oficialismo local, en un contexto donde el debate sobre el rumbo de la ciudad se volvió cada vez más intenso.

Pese a su salida como desarrollador, Rossetti continúa viviendo en Funes, dentro de Kentucky. Desde ese lugar, su diagnóstico es claro: el modelo que impulsó el crecimiento de la ciudad atraviesa un punto de inflexión, con un mercado que comienza a corregir excesos y un esquema de gestión que, según su visión, dejó de ofrecer condiciones competitivas para el desarrollo.

 

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