The Green Bar volvió a abrir en Funes y recupera su espíritu de bar al aire libre

El clásico espacio que funcionó hace más de una década en la zona de Fuerza Aérea y Galindo reabrió con el mismo concepto: naturaleza, coctelería y un clima relajado que invita a sentirse de vacaciones sin salir de la ciudad.

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En una ciudad que creció y sumó nuevas propuestas gastronómicas, The Green Bar volvió a abrir sus puertas en Funes recuperando un formato que muchos vecinos recuerdan: un bar al aire libre, rodeado de naturaleza y pensado para disfrutar con calma desde el atardecer.

El espacio está ubicado en Avenida Fuerza Aérea y Galindo, frente a la puerta de San Marino y muy cerca del acceso a la autopista, en un punto estratégico que conecta distintos barrios de la ciudad.

Es una propuesta que retoma la base del Green Bar de hace 15 años, que era un bar donde venían familias, chicos y abuelos. En ese momento en Funes prácticamente no había nada y se armó un ambiente hermoso”, cuenta Germán Vernet, uno de los propietarios.

El proyecto original funcionó durante cinco temporadas y luego cerró. Una década después, el lugar vuelve a abrir con la misma esencia, pero adaptado a los nuevos tiempos.

Estuvo cinco años abierto, se cerró hace diez y ahora volvimos a retomarlo con la misma idea, en el mismo lugar”, explica Vernet.

Un bar en medio del verde

Uno de los rasgos distintivos del lugar es su entorno. The Green Bar está emplazado en un parque de unos 300 metros cuadrados, con césped, pinos y palmeras, algo que lo diferencia de muchas de las propuestas actuales de la zona.

Es un bar al aire libre, con césped brasilero, pinos y palmeras. Está todo sobre el pasto, no hay cemento. La gente muchas veces se saca las zapatillas y pisa descalza”, describe Vernet.

Esa conexión con la naturaleza es parte central de la experiencia. Según el propietario, el objetivo es que quienes lleguen al lugar sientan que están en un sitio de descanso.

Enseguida se les viene a la cabeza un lugar donde estuvieron de vacaciones. Nos han dicho Brasil, Jamaica, Nueva Zelanda, Australia o Tailandia. Cada persona lo asocia con algún viaje”.

Un concepto de “chill tiki bar”

La propuesta del espacio combina estética tropical, coctelería y un ambiente relajado. El concepto se acerca a lo que se conoce como “chill tiki bar”: un bar de inspiración tropical pensado para disfrutar del atardecer y la noche en un clima distendido.

Es un chiringuito, un bar de playa, un bar tiki… cada uno lo llama de una manera distinta. La idea siempre fue lograr que la gente se desconecte”, señala Vernet.

En esa línea, la música también acompaña el clima del lugar. La selección apunta a sonidos suaves y relajados, lejos del formato de boliche.

Es un lugar descontracturado, con música tranquila: bossa, Jack Johnson o afro house muy suave. Los fines de semana hay DJs, pero nada de electrónica fuerte”, explica.

Coctelería, smoothies y finger food

La carta tiene a los tragos como protagonistas. La propuesta se basa en coctelería de autor acompañada por opciones gastronómicas simples pensadas para compartir.

Tenemos empanadas, pizzas, tartas, picadas, finger food y algo de comida oriental”, detalla Vernet.

Además, el menú incluye smoothies y bebidas sin alcohol, y próximamente se sumará una propuesta particular.

Estamos armando una carta de tragos proteicos y naturales que vamos a incorporar hacia fin de mes, también pensando en la temporada más fresca”.

Atardecer, noche y nuevas ideas

El bar funciona principalmente desde el atardecer y durante la noche, con horario extendido los fines de semana.

Abrimos a la tardecita y seguimos hasta el final de la noche, dos o tres de la mañana”, comenta Vernet.

El proyecto también tiene planes de crecimiento. Para los próximos meses, los socios sumarán pequeños eventos privados y, más adelante, un sector para bailar durante el verano.

Quizás el próximo verano, después de las doce de la noche, podamos abrir una pequeña pista de baile en un sector donde también estamos armando un mini golf”, adelanta.

Un lugar tranquilo en medio del crecimiento de la zona

A diferencia de otras áreas más concurridas de la ciudad, The Green Bar apuesta a un entorno más calmo, cercano a barrios residenciales.

Estamos un poco apartados de los bares que hoy están de moda. De lado donde están los countries y eso hace que sea un lugar más tranquilo y relajado”, señala Vernet.

La zona, además, sigue creciendo: alrededor del bar hay miles de lotes ya habitados y otros en desarrollo, lo que abre nuevas posibilidades para el proyecto.

Mientras tanto, el objetivo principal sigue siendo el mismo que hace 15 años: construir un lugar donde la gente vuelva.

Lo más importante para nosotros es que quien venga una vez quiera regresar. Que sienta que es un lugar conocido, casi como su casa”, concluye.

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