Detrás de los grandes desarrollos inmobiliarios suele existir una planificación que comienza muchos años antes de que aparezcan las obras. La adquisición de tierras y la conformación de reservas estratégicas forman parte de una práctica habitual entre las principales desarrolladoras, que buscan anticiparse a las tendencias de crecimiento urbano y garantizar disponibilidad de suelo para futuros emprendimientos.
En ese marco, Pilay viene consolidando un banco de tierras en distintos puntos de Rosario y su área metropolitana, con presencia en sectores que durante los últimos años se transformaron en algunos de los principales polos de expansión de la ciudad.
La estrategia incluye posiciones en Puerto Norte, uno de los desarrollos urbanos más importantes de Rosario, así como también reservas de tierra en el oeste de la ciudad y en el corredor que une Fisherton con Funes.

Actualmente la empresa cuenta con 12 hectáreas frente a Palos Verdes y otras 21 hectáreas en el sector de Milicianos Rosarinos y Álvarez Condarco, dentro de Parque Bouchard, además de los proyectos previstos para Los Pasos II y Los Pasos III, que forman parte de su planificación futura.
Las tierras ubicadas frente a Palos Verdes y en Parque Bouchard cuentan con sus respectivas ordenanzas municipales y planes de detalle aprobados, procesos que demandaron años de tramitación técnica y administrativa para definir las características urbanísticas de cada desarrollo.
Desde la compañía explican que este tipo de inversiones responde a una visión de largo plazo sobre la evolución de la ciudad. Bajo esa lógica fueron concebidos años atrás emprendimientos como los condominios de Palos Verdes y Los Pasos, cuando esos sectores todavía no tenían el grado de consolidación urbana que exhiben actualmente.
La planificación estuvo asociada a una lectura sobre los desafíos que enfrentaría el área central de Rosario para absorber el crecimiento futuro. La disponibilidad de estacionamientos, las redes de gas, energía eléctrica y cloacas, junto con las demandas de seguridad y calidad de vida, comenzaron a impulsar el desarrollo de nuevas alternativas residenciales fuera del radio céntrico tradicional.
La más reciente incorporación dentro de esa estrategia corresponde a nuevas tierras ubicadas en el límite entre Fisherton y Funes, un corredor que hoy concentra una parte importante de los emprendimientos urbanísticos del oeste metropolitano y donde se proyectan numerosos desarrollos residenciales, comerciales y de usos mixtos.
La zona se consolidó como una de las principales tendencias de crecimiento de Rosario, impulsada por la disponibilidad de suelo para urbanizar, la expansión de la infraestructura y una demanda cada vez mayor de nuevas opciones habitacionales.
Más que una apuesta puntual, las nuevas adquisiciones forman parte de una estrategia que combina presencia en áreas ya consolidadas como Puerto Norte con reservas territoriales en sectores estratégicos como Parque Bouchard, Palos Verdes y el corredor Fisherton-Funes, territorios sobre los que hoy se proyecta buena parte de la expansión urbana de Rosario y su área metropolitana.













