Néstor Rozin lleva su pasión por la gastronomía al hotel: cinco restaurantes y Fabric Sushi entre las marcas elegidas

La reconocida cadena se especializa en cocina Nikkei, con una propuesta que fusiona tradición japonesa y sabores peruanos, una cuidada selección de ingredientes y una carta que pone el foco en la técnica y la innovación.

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La apertura de Sol de Funes, concretada anoche, significó para Néstor Rozin la culminación de un proyecto largamente trabajado. Pero dentro de la puesta en marcha del hotel hubo un capítulo que el empresario siguió con una expectativa particular: la construcción de su propuesta gastronómica.

Rozin desarrolló históricamente buena parte de su actividad empresaria alrededor del negocio del acero, aunque desde hace años mantiene una fuerte cercanía con el mundo de la gastronomía. Su vínculo con reconocidos chefs, sommeliers y referentes del sector convirtió ese interés en una verdadera pasión personal, que ahora también encuentra lugar dentro de su proyecto hotelero.

La apuesta quedó plasmada en un sector especialmente concebido para la gastronomía, que reunirá cinco restaurantes con conceptos diferentes. La intención es que funcionen no sólo para los huéspedes, sino también como propuestas con identidad propia capaces de atraer público de Funes, Rosario y toda la región.

Entre las marcas elegidas aparece Fabric Sushi, una de las cadenas reconocidas del segmento y especializada en cocina Nikkei, la corriente gastronómica que combina técnicas y tradiciones japonesas con ingredientes y sabores de origen peruano.

La marca construyó su identidad sobre una selección cuidada de materias primas, piezas pensadas en proporciones equilibradas y una carta en permanente renovación. Entre sus rasgos distintivos aparecen además el uso del fuego y el soplete en algunas preparaciones, particularmente en nigiris, y combinaciones que incorporan ají amarillo, maracuyá y diferentes texturas crocantes.

La llegada de Fabric suma así una marca de peso a un proyecto en el que la gastronomía fue pensada como una unidad de negocio con vida propia, y no simplemente como el servicio de restaurante habitual de un establecimiento hotelero.

Ese concepto explica también el involucramiento personal de Rozin en las definiciones. Después de años siguiendo de cerca la evolución del proyecto y la compleja llegada a la apertura, la conformación de los restaurantes representó para el empresario una instancia diferente: la posibilidad de trasladar al negocio una afición cultivada durante mucho tiempo.

Con el hotel ya abierto, comienza ahora a tomar forma ese segundo capítulo. Cinco propuestas gastronómicas compartirán el complejo y Fabric Sushi será una de las marcas encargadas de darle identidad a esa nueva oferta.

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