El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó en Rosario que los proyectos del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) generarán 250.000 puestos de trabajo formales y señaló que las inversiones anunciadas bajo este esquema alcanzan los US$210.000 millones. Durante la primera ronda de negocios destinada a conectar esas iniciativas con proveedores nacionales, puso el foco en las oportunidades para la industria y las economías del interior.
“Queremos que todos los proyectos RIGI contribuyan al desarrollo de la industria y del interior del país”, sostuvo ante empresarios y representantes de compañías que buscan incorporarse a las cadenas de abastecimiento de las grandes inversiones.
El encuentro reunió a más de 2.500 pymes inscriptas, con 2.100 reuniones organizadas y 50 rondas, según detalló el funcionario. Caputo destacó la participación de empresas de prácticamente todas las provincias, incluida Buenos Aires, que no adhirió al régimen.
El ministro también vinculó las inversiones con las perspectivas del dólar. Aseguró que el ingreso de capitales permitirá superar las dificultades cambiarias y sostuvo que el país cuenta con sectores competitivos capaces de incrementar la oferta de divisas.
Según precisó, el RIGI cuenta con 48 proyectos presentados y sumará nuevas iniciativas en los próximos meses. Los US$210.000 millones mencionados corresponden a inversiones anunciadas en el marco del régimen.
Para las empresas proveedoras, uno de los datos centrales es el alcance territorial de esa demanda: de acuerdo con Caputo, ya hay 20 jurisdicciones con proveedores vinculados a proyectos RIGI. El objetivo del encuentro en Rosario fue ampliar esa participación y facilitar el contacto entre las pymes y las compañías que ejecutarán las inversiones.
En materia laboral, el ministro sostuvo que los 250.000 empleos previstos serán “formales y bien remunerados”. Además, vinculó esa formalización con una mayor recaudación que, acompañada por el crecimiento económico, permita continuar reduciendo impuestos.
Caputo definió al régimen como una “garantía institucional” que aporta previsibilidad a las decisiones de inversión. En ese sentido, señaló que el respeto por la propiedad privada y los contratos resulta determinante para atraer capitales hacia proyectos de largo plazo.
“Argentina fue un país que siempre avasalló la propiedad privada y rompió contratos y eso quita credibilidad como país”, expresó. Frente a ese antecedente, afirmó que ahora la Argentina se ha convertido en un país “mucho más previsible”.
También destacó que el país dispone de recursos que demanda el mercado internacional, especialmente alimentos y energía, y consideró que esas condiciones, junto con la distancia de los conflictos globales, favorecen la llegada de nuevas inversiones.
El titular de Economía defendió el equilibrio fiscal y sostuvo que existe convencimiento de mantener el rumbo económico. En su planteo, la estabilidad y las garantías del régimen permitirán sostener un flujo de inversiones durante los próximos años.
En el cierre, Caputo aseguró que la reducción de impuestos ya permitió devolver al sector privado más de US$100.000 millones y planteó una meta hacia el final de la década: que ese monto acumulado alcance los US$500.000 millones en 2031.















