Arino y el Municipio impulsan en Alvear un laboratorio técnico de gran escala con una inversión superior a $100 millones

El nuevo taller práctico, desarrollado junto a la UGR, busca integrar a más empresas del entramado industrial en la formación técnica local

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El proyecto educativo técnico que crece en Alvear tiene una base clara: formar profesionales acordes a lo que la ciudad y su entramado productivo necesitan. La iniciativa comenzó en 2025 con la puesta en marcha de la Escuela Técnica Raúl Arino – Anexo Alvear y este año da un paso fundamental con la instalación de un nuevo taller laboratorio de gran escala, donde se concentrará la formación práctica.

Ambas etapas —la escuela y el laboratorio— forman parte de un mismo plan integral, impulsado por la Fundación del Gran Rosario, la Universidad del Gran Rosario (UGR) y la Municipalidad de Alvear, con un rol cada vez más activo del sector privado.

La escuela ya funciona, ahora se fortalece la práctica

La Escuela Raúl Arino abrió sus puertas el año pasado con una propuesta técnica innovadora basada en el modelo STEAM y el aprendizaje basado en proyectos. Desde el inicio, el objetivo fue claro: responder a la falta de mano de obra técnica local en una ciudad rodeada de industrias.

“Alvear es una comunidad muy industrial, pero no tenía formación técnica propia. Las empresas tenían que salir a buscar trabajadores a otras ciudades. Este proyecto viene a dar respuesta a esa necesidad concreta”, explicó el Lic. Facundo Macchi, vicepresidente de la Fundación del Gran Rosario.

Ahora, en 2026, el crecimiento del proyecto se traduce en infraestructura específica: un taller laboratorio donde los estudiantes podrán trabajar con equipamiento similar al que encontrarán en el mundo laboral.

Un laboratorio para la industria real

En el nuevo espacio se dictarán talleres vinculados a tecnología e informática, metalmecánica, carpintería, electricidad y química, ejes centrales para la industria de procesos y la producción regional.

El taller estará ubicado en Avenida América y San Martín, en el cuadro de la estación del ferrocarril, y representa una de las inversiones educativas más importantes de la localidad: el equipamiento e insumos superarán los $100.000.000, sin contar la infraestructura, que es aportada por el Municipio.

Se trata de una inversión compartida entre el sector público y la Fundación, pero con una premisa clave: que el entramado productivo sea parte activa del proyecto.

Empresas que becan y se involucran

El vínculo con el sector productivo no es solo discursivo. El modelo incluye un sistema de becas financiadas por empresas, que permite que estudiantes con potencial puedan acceder a la formación y, al mismo tiempo, que las industrias participen directamente en la construcción del perfil técnico.

“Nosotros desarrollamos el saber y la estructura la aporta el Estado, pero el tercer pilar son las empresas. A través de las becas, las industrias se involucran desde el primer día en la formación de sus futuros técnicos”, remarcó Macchi.

Ese involucramiento no se limita al financiamiento: también incluye prácticas preprofesionales, visitas a plantas, participación en talleres y aportes a la actualización de contenidos.

“Las empresas terminan formando a sus técnicos puertas adentro, pero necesitan una base sólida y adaptable. Lo que buscamos es entregarles ese recurso humano preparado para integrarse rápido a cualquier proceso productivo”, agregó.

En la zona hay alrededor de 270 empresas, muchas vinculadas a la metalmecánica, la industria de procesos y el sector agroindustrial. El objetivo es que cada vez más firmas se integren al esquema, entendiendo que invertir en educación técnica es también invertir en su propio capital humano.

Un proyecto educativo que piensa en el desarrollo local

La Escuela Arino forma parte del Campus Educativo “Astengo”, un predio de 10 hectáreas donde conviven instituciones educativas y espacios comunitarios. Allí también se construye un nuevo Salón de Usos Múltiples (SUM) deportivo, que fortalecerá la integración entre educación, deporte y comunidad.

Para el intendente Carlos Pighin, el eje es claro: vincular educación con producción y desarrollo. El Municipio no solo aporta infraestructura, sino que integra el proyecto a una visión más amplia de ciudad, donde la formación técnica es una herramienta para generar oportunidades y arraigo.

Macchi lo resume como un cambio de paradigma en la forma de gestionar educación:

“La innovación no es solo pedagógica, también es de gestión. Logramos que convivan el sector público, el académico y el privado con un objetivo común: generarle valor agregado a la localidad y mejorar el perfil productivo de la región”.

Así, lo que empezó con la apertura de una escuela técnica hoy se consolida como un modelo educativo-productivo en crecimiento, que apuesta a que los futuros técnicos de Alvear se formen en su propia ciudad, con sus empresas y para su propia industria.

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