El Mercado de Fisherton transforma 15 hectáreas y activa un nuevo nodo urbano en el noroeste

La ampliación del predio suma nuevos locales comerciales, iluminación y movimiento, ordena la logística y mejora la vida cotidiana de miles de familias del sector

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La expansión del Mercado de Fisherton, que integra 9 hectáreas contiguas a las 6 actuales hasta conformar un predio total de 15 hectáreas, marca una transformación urbana significativa en el noroeste rosarino. El área unificada ocupaba hasta ahora un gran vacío operativo: un terreno fragmentado, con sectores sin uso y bajo nivel de infraestructura, que funcionaba como borde inactivo dentro de Fisherton.

La obra prevé la construcción de dos playas de estacionamiento internas, una para camiones y otra para clientes, lo que permitirá que la logística de espera, carga y descarga de los 10.000 vehículos semanales que hoy llegan al mercado se traslade completamente al interior del predio. De esta manera, dejarán de ocupar y saturar calles residenciales como Mendoza y Wilde, donde la presión de tránsito pesado es un reclamo constante de los vecinos.

Como parte de la intervención, se incorporarán locales comerciales con frente sobre avenida Calasanz, además de áreas verdes, paradas de transporte y trazas para bicicletas. El sector ganará iluminación, movimiento y actividad urbana, reemplazando un perímetro que, hasta el momento, tenía tramos oscuros, sin infraestructura y con baja circulación peatonal.

La unificación del predio se concreta mediante la supresión de un tramo de la calle Urizar y de una calle interna sin denominación, lo que elimina la barrera física que separaba ambas parcelas. Además, el mercado donará un terreno de 6.645 m² para la construcción de un reservorio pluvial, y asumirá la repavimentación de la calle Filiberto y la relocalización de instalaciones de gas y energía eléctrica que actualmente atraviesan la zona de obra.

Impacto en las familias del entorno

El reordenamiento del mercado tiene consecuencias directas sobre la vida cotidiana de miles de familias del noroeste.

Menos tránsito pesado en calles residenciales

Con las nuevas playas internas, la espera de camiones y las maniobras dejarán de realizarse en la vía pública. Esto reducirá ruidos, congestión y riesgos viales, especialmente en horarios de escuela y regreso laboral.

Más iluminación y movimiento donde hoy hay vacío

La presencia de locales comerciales, áreas verdes y paradas activas aportará iluminación y circulación de personas en un sector que hoy funciona con frente ciego y baja actividad.

Mejor convivencia y seguridad urbana

La absorción del flujo de 10.000 vehículos semanales dentro del predio mejora la convivencia entre la operación logística y los barrios cercanos, generando un entorno urbano más ordenado y transitable.

Mitigación del riesgo hídrico

El futuro reservorio pluvial aportará una solución complementaria ante eventos de lluvia intensa, beneficiando a los barrios circundantes.

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