Roly Santacroce construyó buena parte de su poder político sobre una cualidad difícil de ignorar: estar. Estar en las inauguraciones, en los actos, en los festejos, en las fotos, entre los vecinos. Su administración lleva la impronta de un intendente que convirtió la presencia personal en una forma de gobernar.
Por eso, cuando Santacroce no está, la ausencia también comunica.
El intendente participó de los festejos por el 151° aniversario de Funes y, después de esa celebración, se ausentó de la agenda pública. Según pudo saber El Occidental, su salida no fue comunicada formalmente al Concejo Municipal ni notificada institucionalmente dentro del Municipio.
En los pasillos del propio edificio municipal comenzó entonces a circular una explicación: Santacroce habría viajado a Italia.
No existe, hasta el momento, información oficial que confirme ese destino. Y esa diferencia importa. Italia no es un dato que pueda presentarse como comprobado, sino la versión que circula dentro de la propia estructura municipal ante el silencio oficial sobre el paradero del intendente.
Dos ausencias que hicieron ruido
La primera señal visible llegó el viernes, durante el 142° aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, una de las convocatorias institucionales más relevantes del calendario regional, encabezada este año por el presidente Javier Milei y con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, Pablo Javkin y buena parte del poder político y empresario santafesino.
Santacroce no estuvo.
Funes estuvo representada por Martín Papini, ex secretario de Gobierno durante seis años, actual concejal y uno de los hombres políticamente más cercanos al intendente.
Pero acaso más elocuente fue la ausencia del domingo.
Santacroce tampoco apareció en el tradicional festejo del Día del Niño, una celebración históricamente arraigada en Funes y particularmente significativa para un dirigente con su personalidad política.
No es un acto cualquiera para Santacroce. Los festejos infantiles y populares han sido, durante años, uno de esos escenarios en los que el intendente difícilmente resigna protagonismo: camina entre la gente, saluda, participa y suele transformarse en uno de los centros de la jornada.
Esta vez no estuvo.
Y fueron los propios vecinos quienes comenzaron a advertirlo. En redes sociales aparecieron preguntas sobre dónde estaba el intendente y comentarios acerca de su ausencia. Entre esas conversaciones también surgió Italia como posible destino.
Pero el orden de los factores es importante: la versión sobre Italia no nació solamente en Facebook. Ya circulaba en los pasillos municipales. Las redes, en todo caso, hicieron pública una pregunta que dentro del poder local ya había empezado a formularse.
Un antecedente demasiado reciente
El episodio inevitablemente remite al viaje que Santacroce realizó hace apenas unos meses para seguir a la Selección argentina durante el Mundial en Estados Unidos.
Aquella vez el procedimiento había sido muy distinto.
Santacroce pidió formalmente una licencia de 17 días al Concejo, que fue aprobada, y explicó públicamente las razones del viaje. La controversia terminó escalando a medios nacionales a partir de sus propias declaraciones.

“Lo necesito, trabajo mucho. No tuve vacaciones”, argumentó entonces. También contó que viajar a los mundiales con sus amigos era una tradición y que cada cuatro años se iban para “olvidarse de todo”.
El viaje podía ser discutido políticamente, pero no era secreto: había pedido autorización, se sabía cuánto tiempo estaría afuera y estaba determinado quién quedaría al frente del Ejecutivo. Aunque su ausencia excedió largamente los 17 días autorizados.
Esta vez, por ahora, ocurrió lo contrario.
El intendente dejó de aparecer públicamente, no estuvo en dos acontecimientos donde su presencia era esperable y la explicación sobre un eventual viaje a Italia comenzó a circular por canales informales antes que por los institucionales.
Ahí está el punto político de la historia.
No en discutir si un intendente puede viajar. Naturalmente puede hacerlo.
La cuestión es cómo se administra una ausencia cuando se conduce una ciudad y, sobre todo, cuando se ha construido un esquema de poder tan concentrado en la figura personal de quien la gobierna.
De Italia a China
La secuencia tendrá pronto otro capítulo, aunque en ese caso ya anunciado públicamente.
El 17 de septiembre Santacroce tiene previsto viajar a China junto a un grupo de intendentes argentinos.
No hace falta detenerse en el programa de esa gira para advertir el contraste.
En junio, Estados Unidos, con licencia aprobada y una polémica que alcanzó repercusión nacional. Ahora, una ausencia sin comunicación institucional conocida y versiones que apuntan a Italia. Y dentro de pocas semanas, China, con fecha ya puesta.











