La temporada de verano 2026 vuelve a confirmar una tendencia que ya es estructural en la Costa Atlántica: los barrios cerrados se consolidan como la opción más buscada para el alquiler temporario de alta gama. Seguridad, privacidad, viviendas modernas y entornos naturales —bosques, médanos y en algunos casos salida directa al mar— explican por qué estos emprendimientos desplazan a las zonas urbanas tradicionales.
Pinamar, con ocupación récord y valores premium
En Pinamar, los barrios cerrados lideran la demanda y ya muestran niveles de ocupación cercanos al 90% para enero. La Herradura, uno de los más consolidados, registra alquileres que rondan los u$s5.000 la quincena durante el mes pico. En Pioneros, con ubicación estratégica y entorno arbolado, los valores parten desde u$s4.000 la quincena.
Costa Esmeralda: escala, servicios y demanda sostenida
Ubicada sobre la Ruta 11, Costa Esmeralda se mantiene entre los desarrollos más demandados del litoral bonaerense. Para enero, las casas para 8 personas se alquilan entre u$s4.000 y u$s6.000 la quincena, mientras que las unidades para 4 a 6 personas oscilan entre u$s2.200 y u$s3.000. Los departamentos también registran alta ocupación, con precios desde u$s1.500 la quincena. En febrero, los valores suelen mostrar un leve ajuste a la baja. El atractivo se apoya en una amplia infraestructura: club house, golf de 27 hoyos, áreas deportivas, paradores de playa y paseo comercial.
Partido de la Costa: propuestas exclusivas en expansión
En el Partido de la Costa, Northbeach emerge como alternativa premium con departamentos inmersos en el bosque y salida directa al mar. Los tres ambientes se alquilan en torno a u$s300 por día durante enero.
Más al sur, El Salvaje – Chacras Marítimas, cercano a Mar de las Pampas, ofrece opciones variadas: desde u$s180 por noche para parejas hasta u$s2.575 por 12 noches en casas de tres habitaciones. Las propiedades de mayor capacidad, para 12 personas, alcanzan u$s7.700 por 10 noches, con pileta, jacuzzi, terrazas y amplios parques.
Con enero prácticamente agotado y febrero avanzando a buen ritmo, los barrios cerrados de la Costa Atlántica ratifican su liderazgo como destino de verano para un público que prioriza calidad de vida, servicios y previsibilidad, aun con precios en dólares.












