Un intento de intrusión registrado este jueves por la noche en el barrio San Marino volvió a poner en primer plano el rol —y el costo— de la seguridad en los barrios cerrados.
Según informaron desde la administración, alrededor de las 21:10 el Centro de Monitoreo detectó el movimiento de una cámara en la zona de Galindo, en el sector donde funciona el sistema de triple cerco perimetral. De inmediato se envió un móvil al lugar.
Al arribar, el personal constató un intento de ingreso desde el Centro de Rehabilitación ubicado sobre calle Galindo, que no llegó a concretarse gracias a la rápida intervención. En el procedimiento también actuó como apoyo el Comando de Funes.
La situación fue controlada sin consecuencias adicionales, pero el episodio expone con claridad por qué la seguridad se convirtió en el eje central de estos desarrollos.
En términos económicos, el dato es contundente y no se limita a un caso puntual: la seguridad ya explica cerca del 60% de las expensas en barrios privados de la zona.
Sobre una expensa promedio de $610.000 mensuales, el sistema de vigilancia —que incluye porterías, control de accesos, móviles, cámaras, barreras y refuerzos externos— demanda alrededor de $360.500 por vivienda. Es decir, 6 de cada 10 pesos se destinan exclusivamente a seguridad.

Dentro de ese esquema, incluso aparece un componente específico que impacta directo en la cuenta: la policía adicional, que representa unos $70.000 mensuales por casa dentro de ese total.
Pero el costo no termina ahí.
En paralelo al sistema general del barrio, crece el llamado “segundo anillo” de seguridad, donde cada vivienda suma su propio esquema. Actualmente, cerca del 35% de las casas en barrios privados de la zona ya contrató alarmas, cámaras o monitoreo privado, con un costo promedio de $90.000 mensuales.
Esto genera una doble estructura:
- Seguridad del barrio (expensas): $360.500 por mes
- Seguridad privada individual: $90.000 por mes
- Total combinado (en esos hogares): ≈ $450.500 mensuales
El intento de intrusión en San Marino no solo fue contenido por el sistema, sino que deja una señal concreta: la seguridad no es un complemento, es el corazón operativo y económico de los barrios privados.
Con sistemas activos 24/7, múltiples capas de control y respuesta inmediata, el modelo demuestra efectividad, pero también explica por qué la mayor discusión hoy no es si invertir en seguridad, sino cuánto cuesta sostenerla mes a mes.






