El Niño será fuerte, pero descartan un escenario catastrófico: el pico llegaría entre diciembre y enero

Aunque el fenómeno provocará un significativo ingreso de humedad hacia la región, no existen fundamentos científicos para anticipar un escenario fuera de escala. Cadaqués integra el sector de mayor cota de Funes. ¿Cómo funciona el plano inclinado de la ciudad?

Compartir:

Mientras los modelos climáticos consolidan la probabilidad de un evento Niño fuerte, crecen las consultas sobre el impacto que podría tener en ciudades como Funes.

Para Cristian Russo, director de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, es importante diferenciar lo que hoy puede afirmarse de aquello que todavía resulta imposible anticipar.

«Va a ser un evento fuerte y con posibilidades de ser muy fuerte, especialmente entre diciembre y enero. Pero eso no significa que estemos frente a un fenómeno sin precedentes ni que pueda anticiparse qué ciudad recibirá las lluvias más intensas», explicó.

Mucha más humedad, pero sin certezas sobre dónde lloverá más

Según Russo, uno de los principales errores que circulan en torno al fenómeno es extrapolar a la Argentina pronósticos elaborados para otras regiones del mundo, donde El Niño tiene un comportamiento diferente.

«El Niño incorpora más humedad desde el Pacífico, que atraviesa Brasil y llega al centro del país. Lo que no puede saberse con meses de anticipación es cómo terminará precipitando esa humedad. Eso depende de mecanismos meteorológicos regionales que sólo pueden analizarse en el corto plazo», señaló.

En otras palabras, el fenómeno provocará un significativo ingreso de humedad sobre la región, especialmente entre diciembre y enero. Sin embargo, esa mayor disponibilidad de humedad no permite determinar desde ahora cómo, cuándo ni dónde se producirán las precipitaciones más intensas.

Cómo influye el relieve de Funes

Más allá de la intensidad del fenómeno climático, la forma en que el agua escurre durante lluvias abundantes está directamente vinculada al relieve de la ciudad.

Aunque visualmente parece una ciudad completamente plana, Funes se asienta sobre una suave lomada característica de la llanura pampeana. El relieve presenta un descenso gradual desde el sudoeste hacia el noreste, condición que determina el recorrido natural del agua de lluvia.

Las mayores cotas, de aproximadamente 31 a 32 metros sobre el nivel del mar, se ubican sobre el corredor de la autopista Rosario-Córdoba y la avenida Fuerza Aérea, donde se encuentra la histórica Loma de Ávila y se desarrollan barrios como Cadaqués y San Marino.

Desde allí, el agua escurre naturalmente hacia el norte en dirección a la cuenca del arroyo Ludueña, convirtiendo a ese sector en el receptor final de los excedentes pluviales.

Un fenómeno que debe interpretarse con cautela

Russo también advirtió que este año existe un factor adicional que genera confusión: la NOAA modificó el sistema utilizado para medir la intensidad del fenómeno.

«Se cambiaron los índices con los que históricamente se evaluaba El Niño. Eso hace que muchas comparaciones pierdan referencia y genera interpretaciones equivocadas sobre la magnitud real del evento», explicó.

Por ese motivo, sostuvo que, si bien todo indica que será un Niño fuerte, no existen fundamentos para afirmar que será un fenómeno extraordinario o sin antecedentes.

Para el especialista, el escenario amerita prevención, pero no pronósticos catastróficos.

«Todo lo que pueda hacerse en materia de prevención hay que hacerlo. Pero tampoco hay que esperar un evento completamente fuera de escala», afirmó.

Como ejemplo recordó que durante el último año, sin un evento Niño plenamente desarrollado, la región registró lluvias excepcionales impulsadas por otros factores atmosféricos, especialmente vinculados al océano Atlántico.

Ese antecedente demuestra que las precipitaciones intensas responden a múltiples variables y no exclusivamente al comportamiento del Pacífico.

En Funes, comprender cómo el relieve condiciona el recorrido natural del agua resulta clave para interpretar el impacto que pueden tener las lluvias cuando se combinan con un período de mayor disponibilidad de humedad como el que se espera para el próximo verano.

Otras Noticias