Colegio Twain abrirá en 2027 en Palos Verdes con una propuesta centrada en el aprendizaje activo

La nueva institución ofrecerá nivel primario y secundario y buscará que los alumnos sean protagonistas de su educación, con experiencias prácticas, tecnología y desarrollo de habilidades para la vida. El 17 de octubre realizará una jornada abierta para que las familias conozcan el proyecto.

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La elección de un colegio es una de las decisiones importantes que atraviesan las familias cuando piensan en el presente y el futuro de sus hijos. En un mundo que cambia cada vez más rápido, la búsqueda ya no pasa solamente por los contenidos académicos, sino también por encontrar un espacio que acompañe el crecimiento, despierte la curiosidad y brinde herramientas para desenvolverse con autonomía. Con esa mirada, Colegio Twain se prepara para abrir sus puertas en 2027 en Palos Verdes, con una propuesta para los niveles primario y secundario.

La iniciativa surge en una zona que continúa creciendo y sumando familias, entre Palos Verdes y Fisherton. “La apertura de Colegio Twain surge de la intención de acompañar el crecimiento de la zona, acercando a las familias una propuesta educativa innovadora, con una mirada puesta en el desarrollo integral de cada estudiante”, explica Agostina Hernández, representante de la institución.

La idea, señala, es que el colegio se integre a la comunidad y acompañe a los chicos durante las distintas etapas de su formación. La incorporación de alumnos será progresiva, mientras que el proyecto está pensado para ofrecer un recorrido que abarque desde los primeros años de la primaria hasta la finalización de la secundaria.

     

Aprender haciendo, más allá de los contenidos

Uno de los diferenciales de Twain está en su propuesta pedagógica, basada en la metodología Active Learning, que pone al estudiante en el centro del proceso educativo. El objetivo es que los chicos no sean solamente receptores de información, sino que participen, experimenten, investiguen y encuentren sus propias maneras de resolver problemas.

“El alumno como protagonista de su propio aprendizaje” es una de las ideas que resume este enfoque, cuenta Hernández. En la práctica, explica, significa que aprender también implica “explorar, investigar, formular preguntas y trabajar colaborativamente”.

La metodología busca conectar los contenidos escolares con situaciones concretas, a través de experiencias y proyectos que permitan relacionar distintas áreas del conocimiento. Así, la curiosidad, la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad de trabajar con otros se incorporan a la experiencia cotidiana de aprendizaje.

La propuesta también parte de una premisa: el bienestar es una condición necesaria para aprender. Por eso, además del desarrollo intelectual, contempla las dimensiones emocionales y sociales, los vínculos y la construcción de un entorno en el que cada estudiante pueda sentirse acompañado.

“Buscamos que aprender sea una experiencia significativa, que despierte la curiosidad, promueva el pensamiento crítico y permita desarrollar herramientas para desenvolverse en un mundo en constante transformación”, señala Hernández.

Tecnología con un propósito

La innovación es otro de los ejes del proyecto, aunque no se plantea como un fin en sí mismo. La intención es incorporar la tecnología como una herramienta que enriquezca las experiencias educativas y permita explorar nuevas formas de aprender.

En la propuesta institucional, el pensamiento computacional, la programación y la mecánica forman parte del recorrido educativo. También se contempla el trabajo interdisciplinario, con herramientas como la robótica y la resolución de problemas a través de proyectos.

El desafío es que los estudiantes puedan utilizar esos recursos para crear, investigar y desarrollar ideas, al tiempo que incorporan habilidades como la comunicación, el trabajo en equipo y la autonomía. En el nivel secundario, el proyecto educativo incluye además talleres de programación y desarrollo digital en alianza con Digital House.

La intención es que los conocimientos adquiridos en el aula puedan convertirse en herramientas para la vida, en un contexto en el que las formas de trabajar, comunicarse y relacionarse continúan transformándose.

Espacios pensados para aprender y compartir

La propuesta también contempla la manera en que se organiza el entorno escolar. Los espacios están pensados para acompañar distintas formas de aprendizaje, con ambientes que favorezcan tanto el trabajo individual como las actividades grupales, la exploración y el encuentro.

“Cada ambiente sea parte de la experiencia educativa”, plantea Hernández al describir la idea que orienta el diseño de las instalaciones. La infraestructura buscará integrar las áreas de aprendizaje con espacios para compartir, recrearse y desarrollar diferentes actividades.

Más allá de las aulas, el objetivo es que el entorno contribuya a generar experiencias que inviten a preguntar, descubrir y participar. En ese sentido, la tecnología y la organización de los espacios se articulan con una misma concepción pedagógica: aprender no se limita a escuchar una explicación o memorizar información, sino que supone involucrarse y construir conocimientos.

Una comunidad que también incluye a las familias

En el proyecto de Twain, el vínculo con las familias ocupa un lugar importante. La educación se entiende como un proceso compartido entre docentes, estudiantes y adultos que acompañan el crecimiento, con la intención de construir una comunidad que sostenga la trayectoria escolar.

La autonomía y la responsabilidad son parte de ese camino, pero no implican que los chicos deban recorrerlo solos. Por el contrario, la propuesta busca que puedan descubrir sus intereses, reconocer sus capacidades y tomar un papel cada vez más activo, con el acompañamiento de sus docentes y sus familias.

“Queremos que cada estudiante encuentre un espacio donde pueda descubrir sus intereses, desarrollar su potencial, aprender con otros y sentirse acompañado en su crecimiento”,expresa Hernández.

La mirada también apunta a formar personas capaces de convivir con empatía, trabajar en equipo y asumir compromisos con su entorno. Una formación que combine conocimientos con habilidades personales y sociales, y que ayude a los alumnos a construir su propio proyecto de vida.

Una primera oportunidad para conocer el proyecto

Antes del inicio de las clases, previsto para 2027, el colegio organizará una jornada abierta para que las familias puedan acercarse, recorrer los espacios y conversar con el equipo.

El encuentro, denominado Open School, se realizará el 17 de octubre, de 17 a 19, y será una oportunidad para conocer la propuesta educativa, hacer preguntas y obtener información sobre los niveles disponibles y el proceso de inscripción.

Las familias interesadas también podrán comunicarse con el equipo de admisiones a través de los canales oficiales de Colegio Twain para consultar por las vacantes y los próximos encuentros informativos.

“Invitamos a las familias a conocer el proyecto, acercarse, hacer preguntas y descubrir una propuesta educativa que pone al estudiante en el centro del aprendizaje”, concluye Hernández

Con su llegada a Palos Verdes, Colegio Twain se suma al crecimiento de una zona que demanda nuevas propuestas para acompañar a las familias. Su apuesta parte de una idea central: preparar a los chicos para el futuro no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino también en ayudarlos a desarrollar la curiosidad, la confianza y las herramientas para seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

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