En seis minutos de autopista, tres proyectos anunciaron unos 10.400 m² y anticipan un nuevo corredor corporativo entre Rosario y Funes

En apenas 8 kilómetros, desde Wilde hasta el ingreso a Funes por Galindo, Condo Pyme, Mercado Buró y el nuevo complejo de seis torres de la familia Piscione, en Calmo, sumaron anuncios de oficinas, comercio y servicios. Son proyectos que responden a una nueva generación de espacios de trabajo: mayor calidad, tecnología, gastronomía, áreas comunes y estacionamiento.

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Un recorrido de aproximadamente seis minutos en auto alcanza para atravesar un tramo de la Autopista Rosario–Córdoba que comienza a cambiar aceleradamente de perfil.

Son apenas ocho kilómetros, desde el inicio de la autopista a la altura de Wilde hasta el ingreso a Funes por Galindo. Pero en cuestión de pocos días se conocieron allí tres anuncios que, en conjunto, involucran alrededor de 10.400 m² vinculados a oficinas y espacios comerciales.

De este a oeste aparecen Condo Pyme, luego Mercado Buró, ambos sobre la colectora sur, y, prácticamente enfrente de este último pero sobre la colectora norte, el nuevo complejo corporativo de seis torres proyectado por la familia Piscione dentro de Calmo.

La coincidencia temporal de los anuncios permite empezar a leerlos como algo más que tres inversiones inmobiliarias independientes. Sobre un corredor que ya posee una importante presencia industrial y logística comienza a instalarse una nueva capa de oficinas, comercio, gastronomía y servicios asociados al mundo empresario.

Y tampoco se trata de las oficinas tradicionales que caracterizaron durante décadas al mercado corporativo.

Condo Pyme: un barrio empresario con oficinas y comercio

El primero de los desarrollos se ubica en El Charrúa y Cochabamba, sobre la Autopista Rosario–Córdoba, en la zona de Wilde.

Condo Pyme es, ante todo, un proyecto pensado como una suerte de barrio para pequeñas y medianas empresas, donde las actividades productivas convivirán con espacios corporativos y comerciales.

El complejo tendrá 86 unidades en total: 54 naves productivas, 24 oficinas modulares y 8 locales comerciales.

Las naves tendrán superficies de entre 294 y 440 m², mientras que las 24 oficinas ofrecerán módulos de entre 56 y 149 m².

A esa propuesta se sumarán 2.449,58 m² de locales comerciales.

En conjunto, la superficie destinada a oficinas y locales alcanza los 3.579,58 m², que son los considerados para medir el nuevo componente corporativo y comercial que comienza a desplegarse sobre este tramo de la autopista.

La particularidad es justamente esa combinación: detrás de la actividad productiva aparece una estructura destinada a alojar administración, profesionales, servicios y comercio en el mismo entorno empresario.

Mercado Buró, la pata corporativa de Ciudad Industria

Siguiendo hacia el oeste por la colectora sur aparece el segundo anuncio.

Dentro de Mercado Industria, el gran frente comercial asociado a Ciudad Industria, se confirmó que Mercado Buró será el nombre del edificio corporativo del proyecto.

Mercado Industria fue concebido como un extenso frente de actividad comercial y de servicios sobre la autopista, vinculado a uno de los mayores desarrollos industriales de la región.

Ahora suma una pata específicamente corporativa.

Mercado Buró tendrá más de 4.000 m² de oficinas, acompañadas también por locales comerciales en planta baja, integrando actividad empresarial, servicios y gastronomía en un mismo frente.

La propuesta refuerza una tendencia que empieza a verse en los nuevos desarrollos de oficinas: el espacio de trabajo deja de pensarse como un edificio aislado para integrarse con comercio, gastronomía y otros servicios capaces de generar actividad a lo largo de toda la jornada.

Su ubicación tampoco es un dato menor. El proyecto queda directamente vinculado con Ciudad Industria, cuya consolidación continuará aumentando el flujo de empresas, trabajadores, proveedores y profesionales sobre este sector del corredor.

Del otro lado, la familia Piscione proyecta seis torres en Calmo

El tercer anuncio se produjo prácticamente enfrente, aunque del otro lado de la autopista.

Sobre la colectora norte, dentro de Calmo, la familia Piscione proyecta un nuevo complejo corporativo premium sobre un predio de 9.545 m², con aproximadamente 100 metros de frente sobre la Autopista Rosario–Córdoba.

El desarrollo contempla seis edificios de planta baja y tres niveles, que combinarán oficinas de estándar premium con locales comerciales de doble altura sobre el frente de la autopista.

La ocupación de las seis torres representará aproximadamente el 30% del terreno, dejando cerca del 70% de la superficie libre para paisajismo, senderos y diferentes espacios exteriores.

La propuesta prevé sectores donde quienes trabajen en el complejo puedan reunirse, almorzar, tomar un café, caminar o trabajar al aire libre, incorporando al proyecto corporativo una dimensión que excede al espacio cerrado de las oficinas.

También contempla alrededor de 300 plazas de estacionamiento subterráneo, infraestructura para carga de vehículos eléctricos, ingresos independientes para las oficinas y una arquitectura que combinará hormigón, hierro y vidrio.

Para el cálculo de los aproximadamente 10.400 m² anunciados sobre este corredor se tomaron en este caso los 2.863,50 m² de ocupación de las seis torres sobre el terreno. Esa cifra no representa la superficie cubierta definitiva del proyecto, que será superior al desarrollarse los distintos niveles de los edificios.

La oficina post pandemia ya no es solamente una oficina

Detrás de los tres proyectos aparece un cambio más profundo en la forma en que se concibe el mercado corporativo.

El regreso a la presencialidad posterior a la pandemia no significó simplemente regresar al escritorio que había quedado vacío.

Las empresas comenzaron a demandar espacios de mayor calidad, capaces de justificar el traslado diario y convertirse también en una herramienta para atraer y retener talento.

Por eso los nuevos proyectos corporativos incorporan cada vez más tecnología, amenities, espacios comunes, áreas verdes, gimnasios, gastronomía, sectores de esparcimiento y lugares informales de reunión.

También adquieren otra relevancia la accesibilidad y el estacionamiento.

En un corredor metropolitano donde buena parte de los movimientos se realizan en automóvil, la disponibilidad de plazas para vehículos y puntos de carga eléctrica pasa a formar parte del producto tanto como los propios metros cuadrados de oficina.

A eso se suma otro diferencial que difícilmente pueda ofrecer un edificio corporativo tradicional dentro de áreas urbanas densamente consolidadas: espacios abiertos y vistas francas hacia el campo.

El resultado es un concepto de oficina mucho más próximo a un campus corporativo que al viejo edificio administrativo.

Un corredor que empieza a cambiar de escala

La fotografía resulta todavía más interesante cuando los tres anuncios se colocan sobre el mapa.

Los aproximadamente ocho kilómetros comprendidos entre Wilde y Galindo ya no pueden analizarse solamente como un tramo de la autopista que conecta Rosario con Funes.

Allí está consolidándose Ciudad Industria, uno de los grandes polos productivos del oeste metropolitano, mientras sobre el mismo eje se proyecta Rosario Industria, que incorporará una nueva escala industrial y logística al sector.

A esa transformación se agrega el crecimiento de Funes hacia el este, la aparición de nuevas centralidades comerciales y de servicios y los distintos proyectos que apuntan a ampliar la infraestructura y la actividad del Aeropuerto Internacional de Rosario.

También será determinante la evolución de las conexiones viales entre el aeropuerto, la autopista y los corredores metropolitanos.

Todo indica que durante los próximos años la zona recibirá simultáneamente más industrias, más logística, más empresas, más trabajadores y mayor circulación.

En ese escenario, la aparición de oficinas premium, gastronomía, comercio y servicios no parece casual.

Condo Pyme, Mercado Buró y el complejo de la familia Piscione dentro de Calmo son distintos entre sí, pero los tres anticipan una demanda vinculada con la transformación productiva y urbana de todo el sector.

La Autopista Rosario–Córdoba fue primero una vía rápida de conexión. Luego comenzaron a consolidarse sobre sus márgenes industrias y desarrollos logísticos. Ahora aparece una tercera dimensión: la corporativa y comercial.

Por eso, el dato quizás no sean solamente los aproximadamente 10.400 m² anunciados en pocos días.

Lo significativo es que, en un trayecto que hoy puede recorrerse en apenas seis minutos, comienza a tomar forma un nuevo corredor empresarial y corporativo entre Rosario y Funes.



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