El Aeropuerto Internacional “Islas Malvinas” de Rosario empieza a sumar una función que puede resultar cada vez más relevante para la actividad económica de la región: el movimiento de cargas internacionales. La primera importación de productos cárnicos concretada en la terminal marcó un nuevo antecedente para una infraestructura que busca ampliar su participación en el comercio exterior.
La operación tuvo como protagonista a una partida de panceta proveniente de Brasil, destinada al frigorífico Swift. El ingreso fue fiscalizado por el SENASA, que realizó los controles documentales y sanitarios correspondientes antes de autorizar el traslado de la mercadería.
El procedimiento se llevó adelante en el depósito fiscal del aeropuerto y requirió la emisión de los Permisos de Desembarque y de Tránsito Restringido (PTR). De esta manera, la carga pudo ingresar al país y continuar su recorrido bajo control oficial.
Una oportunidad para el corredor productivo
El dato adquiere otra dimensión cuando se observa el lugar que ocupa el aeropuerto dentro del mapa económico regional. Rosario y las localidades que la rodean conforman un corredor con actividad industrial, agroalimentaria, comercial y de servicios, además de una fuerte vinculación con los mercados internacionales.
En ese escenario, contar con una terminal aérea capaz de incorporar nuevas operaciones de importación y exportación puede convertirse en una herramienta más para las empresas de la zona. Para determinadas mercaderías, la vía aérea ofrece una alternativa vinculada especialmente con los tiempos de traslado y la conexión con mercados externos.
El crecimiento de parques industriales, emprendimientos empresariales y nuevas inversiones en el oeste metropolitano refuerza la necesidad de contar con una infraestructura logística que acompañe esa expansión.
La incorporación de cargas internacionales no supone reemplazar el peso que tienen el puerto, las rutas o el ferrocarril en la región. Por el contrario, suma una pieza más a una red logística multimodal en la que cada medio de transporte puede cumplir una función diferente.
La primera importación de carne representa en ese sentido una señal concreta. No se trata solamente de la llegada de una partida de panceta, sino de la posibilidad de que la terminal incorpore progresivamente nuevas empresas, productos y operaciones vinculadas al comercio exterior.












