Funes aparece como nueva alternativa y pone en competencia al centro de Rosario

El proyecto impulsado por el empresario Luciano Di Santo ya analiza tres posibles ubicaciones. Dos están en Rosario y la tercera surgió en las últimas horas: Funes. La propuesta del municipio vecino incluye facilidades económicas que, según el empresario, volvieron especialmente atractiva esa opción. Mientras tanto, avanza la conformación de un fideicomiso que podría reunir entre US$4 y US$6 millones y ya hay decenas de comerciantes interesados en instalarse.

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El proyecto para crear un Barrio Chino en Rosario sumó en las últimas horas una nueva posibilidad que puede cambiar el mapa de la iniciativa: Funes entró en carrera como una de las alternativas para desarrollar el nuevo polo comercial, gastronómico y cultural.

Hasta ahora, la propuesta estaba concentrada en un sector del microcentro rosarino, y otra zona vinculada a Pichincha. Pero empresarios de Funes acercaron una propuesta a Luciano Di Santo y su equipo, con condiciones económicas y facilidades que hicieron que la posibilidad comenzara a ser analizada seriamente.

«Nos traen unas propuestas de unos empresarios ahí, porque te dan un montón de facilidades, precios y todo lo demás», explicó Di Santo. Y reconoció: «La oferta de Funes nos tentó un montón».

La aparición de Funes no significa que Rosario haya quedado descartada. Por el contrario, Di Santo asegura que mantiene sobre la mesa las tres alternativas y que ya tiene las carpetas correspondientes. Sin embargo, la competencia entre las ubicaciones puede terminar siendo determinante a la hora de definir dónde se instalará el proyecto.

Tres alternativas y una pelea por el proyecto

El empresario mantiene como primera aspiración desarrollar el Barrio Chino en el centro de Rosario. Una de las alternativas contempla la peatonal Córdoba, desde San Martín hacia Laprida, mientras que otra posibilidad se ubica en el área de Pichincha.

La idea original es intervenir aproximadamente dos cuadras, con la posibilidad de extender el corredor a tres, y generar un espacio con una identidad comercial y cultural propia.

«Lo ideal sería ocupar dos calles de la peatonal, porque queremos levantar el centro de Rosario y devolverle nocturnidad», planteó Di Santo.

Pero el empresario también dejó en claro que las condiciones económicas serán decisivas. En ese contexto, la propuesta de Funes adquirió mayor peso. «La de Funes es la más interesante económicamente, porque tenemos ayuda de todo tipo», sostuvo.

Un fideicomiso de hasta US$6 millones

En paralelo a la discusión por la ubicación, Di Santo avanza con la estructura financiera del proyecto. Según explicó, ya tiene identificados a los inversores y trabaja en la conformación del Fideicomiso Barrio Chino-Rosario.

La inversión inicial estaría en un rango de entre US$4 millones y US$6 millones, aunque el empresario remarcó que se trata de un proyecto pensado para crecer progresivamente.

La intención es que el fideicomiso no quede restringido a un pequeño grupo de grandes inversores. Di Santo quiere sumar capitales chinos, empresarios locales y también abrir la posibilidad a pequeños inversores.

«Yo ya lo podría cerrar con un grupo chino de Buenos Aires. Yo quiero que haya dos o tres grupos, inversores argentinos», explicó. Y agregó una idea que pretende convertirse en uno de los rasgos distintivos del proyecto: «No es de mi familia. No es mío. Esto es algo en comunidad, para la comunidad».

La propuesta contempla incluso la posibilidad de que una persona pueda participar con una inversión relativamente pequeña, en torno a los US$5.000, en lugar de necesitar cientos de miles de dólares para ingresar al negocio inmobiliario.

Según Di Santo, el esquema contemplaría una renta estimada en torno al 4%, a la que se sumaría la eventual valorización de la tierra a lo largo del tiempo.

La demanda ya apareció

Otro de los datos que aceleran el proyecto es el interés de los potenciales comerciantes.

Di Santo asegura que ya recibió unas 70 solicitudes de empresarios interesados en formar parte del Barrio Chino. De ese universo, alrededor de 30 habrían manifestado incluso su intención de avanzar con una seña.

El concepto, además, tendrá una definición bastante precisa. No se busca simplemente reunir comercios de origen asiático en una misma zona, sino construir una identidad vinculada específicamente con la cultura y los productos chinos.

«El requisito quiere decir que el producto tiene que ser chino», explicó. Eso no implica necesariamente que todos los propietarios deban ser chinos. Di Santo puso como ejemplo restaurantes de la ciudad cuyos dueños son argentinos, pero cuentan con chefs chinos y una propuesta gastronómica específicamente vinculada a esa cultura. La intención es evitar que el proyecto termine transformándose en un corredor asiático genérico.

El arco chino, gastronomía y un gran supermercado

El proyecto tendrá uno de sus principales símbolos en el ingreso: un gran arco chino, similar al que identifica al Barrio Chino de Belgrano, en Buenos Aires.

Pero para Di Santo hay otro elemento que resulta indispensable: un supermercado chino de grandes dimensiones. «Lo importante es el arco chino, un súper chino y gastronomía china. Pero por lo menos un súper chino», remarcó.

En ese sentido, el empresario destacó especialmente la experiencia del denominado «Chino Viejo», uno de los supermercados del Barrio Chino porteño, que visitó recientemente junto a su equipo para producir contenidos para las redes sociales del proyecto.

La visita también permitió tomar contacto directo con comerciantes y referentes del polo porteño, en busca de conocer de primera mano cómo funciona el modelo.

Rosario o Funes: la definición que viene

La posibilidad de Funes introduce ahora una competencia inesperada para un proyecto que nació con una clara vocación de recuperar actividad en el centro rosarino.

La decisión final tendrá que balancear distintos factores: ubicación, disponibilidad de locales, costos, condiciones ofrecidas, infraestructura, accesibilidad y capacidad para generar un polo que no dependa solamente de los vecinos de la zona, sino que pueda convertirse también en un atractivo turístico.

Mientras tanto, Di Santo quiere acelerar los tiempos. Su objetivo es terminar de estructurar el fideicomiso en aproximadamente 30 días y comenzar a darle forma concreta al emprendimiento.

El proyecto ya tiene inversores, potenciales comerciantes y tres ubicaciones posibles. Ahora la disputa no es solamente cómo será el Barrio Chino, sino dónde estará: Rosario o Funes.

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