La histórica estación de servicios Puma, ubicada sobre Ruta 9, frente a la Plaza San José, habría cambiado recientemente de manos. Según pudo reconstruir este medio, entre los nuevos propietarios figuraría el intendente de Funes, Rolvider Santacroce.
La operación, sin embargo, se desarrolla en un escenario de escasa información pública y versiones cruzadas. «Es todo muy poco claro», resumieron históricos conocedores de la ciudad que aseguran haber seguido de cerca la negociación.
Durante años, la estación fue uno de los puntos de referencia de Funes. Sin embargo, con el paso del tiempo fue perdiendo protagonismo frente a la profunda transformación que experimentó el mercado local de combustibles.
Ese cambio comenzó con la llegada de la Shell sobre calle Galindo, que rápidamente se consolidó como una de las estaciones de mayor movimiento de la ciudad gracias a una fuerte inversión en infraestructura, tecnología, confort y una propuesta gastronómica que la convirtió también en un punto de encuentro social y de negocios.

Posteriormente se inauguró la nueva YPF sobre avenida Illia con su tienda Full, mientras que otras estaciones tradicionales avanzaron con importantes remodelaciones. En ese escenario, la Puma quedó prácticamente como una estación «vintage», con instalaciones que hoy lucen obsoletas frente a las nuevas propuestas del mercado, donde la tecnología, el confort, la higiene y las alianzas con marcas gastronómicas pasaron a jugar un papel determinante.
Incluso, cuando FGC Fuels Marketing S.A. desembarcó en Funes con el proyecto de la Shell, también habría existido interés por adquirir la histórica Puma. Aquella posibilidad, sin embargo, no prosperó porque el propietario de entonces no habría tenido intención de vender.
Tiempo después, el establecimiento finalmente habría sido transferido a un grupo de compradores. De acuerdo con la información recopilada por este medio, entre ellos estaría Santacroce. La misma reconstrucción indica que el intendente no integraría formalmente la nómina de propietarios, sino que la participación habría quedado instrumentada a través de un allegado de extrema confianza, titular de numerosas propiedades en la ciudad, quien sí figuraría en la estructura societaria. Hasta el momento, esa versión no pudo ser corroborada mediante documentación pública.
En ese contexto, hace alrededor de diez días el municipio modificó el sentido de circulación de la calle donde se encuentra la estación, que pasó de ser mano única de ingreso desde Ruta 9 a tener doble sentido de circulación. El cambio coincidió temporalmente con el escenario descrito por las personas consultadas, aunque este medio no pudo establecer si existe alguna relación entre ambas situaciones.
La operación tampoco habría estado exenta de diferencias entre las partes. La disputa estaría centrada en la pretensión del antiguo propietario de trasladar a los nuevos compradores pasivos vinculados con sueldos adeudados al personal, situación que habría generado un conflicto cuyo alcance todavía no trascendió públicamente.
Hasta el momento no hubo precisiones oficiales sobre los términos del eventual cambio de titularidad ni sobre la integración societaria de la empresa que actualmente explotaría la estación de servicios. Por ese motivo, distintos aspectos de la operación continúan sin confirmación documental y permanecen sujetos a futuras aclaraciones de los involucrados.









