Rosario Industria ultima los permisos hídricos e ingresa en fase de obras de infraestructura y construcción del edificio de ingreso

El proyecto trabaja sobre un esquema de múltiples accesos: además de la conexión desde la Autopista Rosario–Córdoba a través del ingreso a Ciudad Industria por colectora, se proyecta una vinculación con la zona sur de Rosario. La estrategia se integra al “triángulo” productivo que los desarrolladores trazaron entre Rosario, Funes y Pérez.

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Rosario Industria entra en una nueva etapa. A inicios de 2026 lanzó la comercialización de su supermanzana de 15 hectáreas sobre la colectora y ahora ultima los permisos vinculados a la infraestructura hídrica para ingresar de lleno en la fase de obras, que tendrá entre sus primeras intervenciones los trabajos de infraestructura y la construcción del edificio de ingreso al parque.

Una señal de esa inminente largada ya es visible sobre la colectora sur de la Autopista Rosario–Córdoba: la imponente columna instalada sobre la vía pública permanece todavía cubierta, a la espera de anunciar formalmente la puesta en marcha de Rosario Industria.

Detrás del emprendimiento está el grupo empresario integrado por Fundar, Rosental Inversiones, Ivanar y Rossetti Desarrollos Urbanos, que proyecta sobre 105,7 hectáreas un desarrollo que combina industria, logística, servicios y un gran frente abierto sobre la autopista.

Más de un acceso: la nueva trama que conectará el parque

Uno de los puntos centrales de esta nueva instancia pasa por la accesibilidad. La planificación no contempla que Rosario Industria dependa de una única entrada desde la autopista, sino que se trabaja sobre más de un acceso al parque, buscando integrarlo a la trama urbana y productiva existente.

Por un lado, se proyecta una vinculación con la zona sur de Rosario. Por otro, el ingreso desde la Autopista Rosario–Córdoba se plantea a través del acceso a Ciudad Industria, utilizando la colectora y generando una conexión entre ambos desarrollos.

La estrategia recupera una concepción que los desarrolladores vienen planteando desde los primeros pasos del proyecto: los parques de Rosario, Funes y Pérez no fueron pensados como enclaves independientes, sino como partes de un mismo sistema productivo metropolitano.

León Carpman, director de Proyectos de Fundar, lo había definido a El Occidental como un “triángulo con vértices en Rosario, Funes y Pérez”, integrado por Rosario Industria, Ciudad Industria y Parque Metropolitano, dentro de una apuesta de largo plazo sobre el corredor este-oeste.

Los tres parques completan la oferta, no replicamos modelos sino que buscamos que puedan interactuar generando sinergia”, había explicado Carpman al presentar la mirada estratégica detrás de los tres desarrollos.

Desde aquella concepción inicial ya estaba prevista la apertura de nuevos trazados de calles a partir del desarrollo del parque rosarino, con el objetivo de mejorar la vinculación entre los distintos polígonos y generar una conexión más directa hacia Pérez.

Una supermanzana que cambiará el ingreso oeste

El comienzo de las obras tendrá además un fuerte impacto urbanístico sobre el ingreso oeste de Rosario. Rosario Industria no se plantea únicamente como un parque cerrado detrás de un perímetro industrial. Una de sus piezas centrales es la supermanzana pública de 15 hectáreas sobre la colectora, con 750 metros lineales de frente sobre la Autopista Rosario–Córdoba.

Allí se proyectan 14 lotes frentistas de gran porte, todos mayores a una hectárea, con dimensiones aproximadas de 50 metros de frente por 230 metros de profundidad. Están destinados a usos industriales compatibles, logísticos, corporativos y de servicios, con capacidad para albergar edificios de gran escala y fuerte presencia institucional.

La normativa habilita una altura equivalente a la del edificio de Crucijuegos, permitiendo desarrollar amplios frentes vidriados sobre la colectora. La intención es construir un frente activo y jerarquizado sobre la autopista, evitando la imagen tradicional de un parque industrial cerrado y sin relación con el espacio urbano.

La comercialización de esta supermanzana quedó a cargo del propio grupo desarrollador, con el objetivo de cuidar los usos, el perfil urbano y la coherencia arquitectónica de la pieza de mayor exposición del proyecto.

Permisos hídricos, apertura de calles y primeras obras

La nueva instancia tiene como punto central la finalización de las autorizaciones vinculadas a la infraestructura hídrica, necesarias para avanzar plenamente sobre el terreno. Con ese proceso en su tramo final, el proyecto se prepara para ingresar en la fase de ejecución de infraestructura y construcción del edificio de ingreso.

El esquema general contempla apertura de calles públicas, pavimentación, iluminación, señalética y forestación. Son cuatro las trazas estructurantes previstas: en dirección norte-sur, la Avenida del Límite, sobre la división entre Rosario y Funes, y la calle El Charrúa; en sentido este-oeste, la prolongación de Cochabamba, paralela a la colectora, y las últimas cuadras del Bv. 27 de Febrero.

El desarrollo viene trabajando además con el Gobierno de la Provincia de Santa Fe en las distintas instancias de prefactibilidad necesarias para la ejecución integral del proyecto, en paralelo con las gestiones municipales.

Parque industrial, logística y un frente abierto

Rosario Industria se organiza en tres grandes piezas.

El parque industrial propiamente dicho será cerrado y perimetrado, con 659.000 m² de uso industrial y 421 lotes. De ellos, 407 tendrán superficies de entre 1.000 y 3.400 m², mientras que otros 14 lotes tendrán entre 5.500 y 12.000 m².

El segundo componente será el parque logístico, también cerrado y perimetrado, con 132.000 m² distribuidos en 16 lotes de entre 6.100 y 8.700 m². Tendrá conexión interna con el parque industrial, pero accesos externos directos, permitiendo ordenar los flujos y separar la circulación pesada.

La tercera pieza es la supermanzana pública sobre la colectora, que funciona como interfaz entre el parque y la ciudad y consolida la continuidad de actividades industriales, logísticas, comerciales y de servicios hacia Funes.

Esta configuración retoma la concepción original del masterplan: lotes industriales de distintas escalas, un área específicamente logística y sectores abiertos destinados a servicios, como talleres, showrooms y comercios. Desde las primeras etapas también se proyectó la posibilidad de incorporar un sector de frío, una infraestructura de alta inversión y todavía poco desarrollada en la región.

El “triángulo” Rosario–Funes–Pérez

La integración con Ciudad Industria excede la cuestión vial. El parque de Funes construyó una estación transformadora, posteriormente administrada por la EPE, cuya infraestructura fue concebida con capacidad para instalar dos transformadores. Uno fue destinado a Ciudad Industria y la planificación dejó preparada la posibilidad de incorporar un segundo equipo para abastecer al parque rosarino.

Sobre la colectora, además, Mercado Industria fue concebido como la cara extramuros de Ciudad Industria: un espacio comercial, gastronómico y de servicios de libre acceso pensado también para ser funcional al parque lindero en territorio rosarino.

La propuesta contempla actividades como estación de servicio, gastronomía, concesionarias, comercios vinculados al sector de la construcción y showrooms de empresas proveedoras, reforzando la continuidad de usos sobre el corredor.

La mirada de los desarrolladores es metropolitana: Rosario Industria, Ciudad Industria y Parque Metropolitano conforman los tres vértices de una estrategia sobre el corredor este-oeste. La apuesta no consiste en reproducir tres parques iguales, sino en desarrollar polígonos con perfiles complementarios capaces de interactuar y generar sinergias.

Beneficios para que las industrias permanezcan en Rosario

El proyecto se inserta además dentro de la política municipal de promoción del suelo productivo. El secretario de Gobierno de Pablo Javkin, Sebastián Chale, señaló que las empresas que se radiquen en Rosario Industria estarán alcanzadas por la Ordenanza 10.139 de Promoción de Suelo Industrial.

El régimen contempla, entre otros beneficios, una exención del 50% del Derecho de Registro e Inspección (DREI) durante los primeros cinco años.

El incentivo acompaña uno de los objetivos centrales del proyecto: ofrecer dentro del propio ejido rosarino suelo productivo de última milla, infraestructura de calidad, seguridad y servicios, de manera que las industrias que necesitan crecer o abandonar localizaciones incompatibles con la trama urbana no tengan necesariamente que trasladarse a otra localidad.

Es una dinámica que los desarrolladores ya observaron en Ciudad Industria: empresas que crecieron dentro de Rosario, firmas que operaban desde varios galpones dispersos y compañías que necesitan ampliar su capacidad encuentran en estos parques la posibilidad de concentrar operaciones y mejorar su logística.

Carpman había destacado además las ventajas operativas de funcionar dentro de un parque industrial: mayor amplitud horaria, disponibilidad durante las 24 horas para carga y descarga de camiones y servicios comunes, entre ellos la seguridad privada, que permiten reducir costos individuales de las empresas.

La infraestructura metropolitana que deberá acompañar el crecimiento

El avance del proyecto vuelve a poner sobre la mesa las obras necesarias para acompañar la expansión del corredor. Entre ellas aparece la reactivación del conector de Wilde, cuya licitación quedó trunca, y la mejora de la conexión directa con el Aeropuerto Internacional de Rosario.

Con 105,7 hectáreas, un parque industrial, un área logística, una supermanzana pública de 15 hectáreas y una nueva red de accesos en planificación, Rosario Industria comienza a pasar del masterplan al terreno.

Su escala adquiere todavía otra dimensión cuando se observa el mapa completo: junto con Ciudad Industria en Funes y Parque Metropolitano en Pérez, empieza a materializar aquel “triángulo” productivo Rosario–Funes–Pérez que sus desarrolladores imaginaron como una estrategia de largo plazo sobre el corredor este-oeste, con tres grandes polígonos concebidos para complementarse.

 

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