El Ejecutivo de Funes envió al Concejo Municipal un paquete de proyectos que vuelve a poner bajo la lupa el régimen de contrataciones de la ciudad. Dos de las iniciativas solicitan autorizaciones especiales para adquirir 1.500 luminarias LED y dos camiones mediante compra directa, operaciones que superan ampliamente el límite actualmente establecido para utilizar ese procedimiento.
El dato adquiere mayor relevancia porque, simultáneamente, el Municipio pretende modificar las escalas generales de contratación y elevar de $48 millones a $95 millones el monto hasta el cual podrán realizarse compras directas de bienes y servicios.
Los tres proyectos fueron remitidos al Concejo el 14 de septiembre.
Hasta 600% por encima del límite
El propio proyecto referido a las luminarias reconoce que la normativa vigente fija en $48 millones el límite ordinario para la contratación directa y que, cuando se supera ese monto, corresponde recurrir a otros procedimientos de selección según la escala aplicable.
Sin embargo, el Ejecutivo solicita autorización especial para comprar directamente 1.500 luminarias LED por $102 millones, una operación que supera el tope vigente en 112,5%.
La diferencia es mucho mayor en el otro expediente. Para la adquisición de los dos camiones se dispone de un aporte provincial de $351.357.058,34, cifra que se ubica aproximadamente 632% por encima del límite de $48 millones previsto para una contratación directa ordinaria.
Además, los $351,3 millones no necesariamente representan el precio final de los vehículos: el proyecto permite utilizar Rentas Generales para cubrir cualquier diferencia entre el aporte provincial y el costo definitivo de las unidades y sus equipamientos.
Dos camiones que ya estaban previstos
La primera autorización comprende un IVECO 170/210 equipado con regador de 10.000 litros y un IVECO 170/280 con compactador de carga trasera de 21 metros cúbicos.
Pero la necesidad de esos vehículos no aparece como consecuencia de una contingencia surgida de manera repentina. Por el contrario, el propio expediente señala que ambos camiones ya habían sido determinados previamente mediante las ordenanzas 1926/26 y 1929/26 como destino de los recursos correspondientes al Fondo para Obras Menores.
Posteriormente, la Provincia aprobó un aporte no reintegrable de $351.357.058,34, destinado específicamente a la adquisición de esas dos unidades.
Rolvider Santacroce fundamenta la compra directa en las características del mercado de vehículos pesados, la necesidad de contar oportunamente con las unidades y el plazo de 90 días corridos desde la percepción del aporte provincial para efectuar su rendición.
El interrogante que queda abierto es por qué, si los vehículos estaban identificados con anterioridad, la operación no fue programada con los tiempos suficientes para utilizar un procedimiento competitivo de contratación.
1.500 LED: una compra dentro de un plan previo
Una situación similar aparece en el expediente del alumbrado público.
El Municipio solicita autorización para comprar directamente a Industria Lonkgrup S.A. 1.500 luminarias LED por $102 millones, IVA incluido, mediante cuatro cheques iguales y consecutivos.
El proyecto argumenta que la importación permitiría acceder a tecnología de mayor calidad, mejor rendimiento lumínico, menor consumo energético y menores costos respecto de una compra en el mercado nacional. También señala que los tiempos habituales de fabricación, consolidación y transporte internacional oscilan entre 90 y 120 días.
Pero esos plazos, precisamente por ser habituales y conocidos, pueden incorporarse a una planificación anticipada de la contratación.
Además, el propio expediente señala que las luminarias se requieren para continuar con el plan de mejoramiento del alumbrado público y deja constancia de la existencia de tres presupuestos comparativos.
Es decir, tampoco surge de la documentación que la necesidad de las 1.500 luminarias haya nacido de un hecho repentino o imprevisible.
Urgencia frente a una necesidad previsible
El punto adquiere especial relevancia porque el proyecto de las luminarias invoca expresamente “razones de urgencia e interés general” para solicitar al Concejo la autorización excepcional de la contratación directa.
La discusión no pasa por cuestionar la necesidad de mejorar el alumbrado o de incorporar vehículos al parque automotor municipal. El punto es otro: si la compra era conocida, programable y formaba parte de planes previamente definidos, resulta difícil asociarla a una contingencia imprevisible que haya impedido organizar otro procedimiento con mayor anticipación.
En otras palabras, los tiempos administrativos o de importación pueden ser un problema de gestión, pero no transforman automáticamente una necesidad conocida en un hecho inesperado.
De $48 millones a $95 millones sin concurso
En paralelo, el Ejecutivo presentó un tercer proyecto que modifica de manera general las escalas para las contrataciones municipales.
La iniciativa propone elevar de $48 millones a $95 millones el máximo para realizar compras directas.
A partir de allí, las operaciones comprendidas entre $95.000.001 y $180 millones deberán realizarse mediante concurso de precios; desde $180.000.001 hasta $350 millones, mediante licitación privada; y por encima de $350 millones, mediante licitación pública.
Para la compra directa de combustibles se establece un límite específico de $220 millones.
El Ejecutivo fundamenta el incremento de los montos en la evolución de los precios, las condiciones macroeconómicas y cambiarias y el mayor costo de vehículos, maquinarias, tecnología, repuestos y otros insumos municipales.
El proyecto también incorpora entre sus argumentos la emergencia hídrica y la necesidad de disponer de capacidad de respuesta frente a situaciones extraordinarias.
Sin embargo, la ampliación a $95 millones no queda limitada a emergencias o contingencias, sino que se aplicaría con carácter general a las compras de bienes y contrataciones de servicios municipales.
Ni siquiera entrarían en el nuevo límite
Hay otra particularidad: ninguna de las dos compras excepcionales quedaría comprendida dentro del nuevo límite de contratación directa que propone el propio Ejecutivo.
Los $102 millones de las luminarias superarían los futuros $95 millones y, de acuerdo con la nueva escala planteada, quedarían dentro de un concurso de precios.
El contraste es todavía mayor con los camiones.
El mismo proyecto que actualiza los montos establece que las compras superiores a $350 millones deberán realizarse mediante licitación pública. Al mismo tiempo, otro expediente solicita autorización para adquirir directamente dos camiones cuyo financiamiento provincial alcanza los $351.357.058,34, con posibilidad de sumar recursos municipales si el precio definitivo fuera mayor.
Es decir, la operación supera incluso el umbral que el propio Ejecutivo propone fijar para que una contratación deba pasar por licitación pública.
La excepción frente a la planificación
El paquete enviado al Concejo abre así una discusión que excede estas dos operaciones.
Una contratación excepcional puede resultar necesaria frente a una contingencia real, un hecho inesperado o una necesidad que no admite los tiempos habituales de un procedimiento competitivo.
Distinto es el caso de camiones previamente identificados, luminarias que integran un plan de renovación o bienes cuyos tiempos de fabricación e importación son conocidos de antemano.
Son adquisiciones que pueden programarse.
Y cuando la necesidad puede anticiparse, la planificación administrativa permite recurrir a mecanismos con mayor publicidad, concurrencia de proveedores, competencia de precios y transparencia, evitando que la falta de tiempo termine convirtiéndose en el argumento para recurrir a una compra directa.










