Se va Shell entra Chevron

El desembarco de la petrolera estadounidense junto a Dapsa y los persistentes rumores sobre la salida de Raízen reconfiguran el negocio de las estaciones de servicio en la Argentina.

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El mercado de combustibles en la Argentina ingresa en una fase de reconfiguración profunda, con movimientos que comienzan a reflejarse en el mapa de las estaciones de servicio. El interés de gigantes globales y la posible retirada de actores históricos del segmento de refinación y comercialización local anticipan un cambio estructural en el downstream.

El reciente acuerdo entre Chevron y la local Dapsa marca el ingreso de una marca emblemática al negocio minorista argentino. La petrolera estadounidense desembarca bajo un modelo de red abanderada, con el objetivo de disputar volumen en un escenario de alta competencia y márgenes ajustados. La maniobra implica el retorno visible de una marca global al surtidor, aunque sin inversiones propias en refinación.

Este movimiento se da en paralelo a los persistentes rumores sobre la salida de Raízen, el grupo brasileño que opera la licencia de Shell en el país. Desde hace más de un año, distintas fuentes del sector coinciden en que la compañía analiza desprenderse de sus activos de refinación y comercialización, en un contexto de revisión global de portafolios.

A escala internacional, el peso de estos jugadores es significativo. Shell opera más de 46.000 estaciones de servicio en más de 80 países, consolidándose como uno de los mayores minoristas de movilidad del mundo. Chevron, por su parte, cuenta con unos 19.500 puntos de venta, incluyendo sus marcas asociadas Texaco y Caltex, lo que dimensiona el impacto simbólico y comercial de su ingreso al mercado local.

Un mercado dominado por cuatro grandes jugadores

La estructura del negocio en la Argentina muestra una alta atomización, con más de 5.300 estaciones de servicio distribuidas en todo el país. Sin embargo, los volúmenes están claramente concentrados. YPF lidera con el 56% de participación, tanto en naftas como en gasoil, dejando el resto del mercado en disputa entre los privados.

En naftas, Shell ocupa el segundo lugar con el 22%, seguida por Axion Energy (Grupo Pan American Energy) con el 13%, y Puma Energy (Trafigura) con el 5%. En gasoil, la competencia es más pareja entre los escoltas: Shell mantiene el 16%, mientras que Axion alcanza el 15%, reflejando el peso del transporte pesado y el agro en este segmento.

No obstante, los últimos datos de cierre de año evidencian un enfriamiento del consumo. En noviembre, las ventas de naftas cayeron 4,7% respecto de octubre y 2,6% interanual. En gasoil, la retracción interanual fue aún mayor, con una baja del 4,3%.

Estos volúmenes son una variable clave para las multinacionales al evaluar la rentabilidad de sus activos de downstream frente a otros mercados regionales. Aun así, las estaciones siguen cumpliendo un rol central como herramienta de marketing, posicionamiento de marca y fidelización, más allá del negocio puro de combustibles.

Un negocio en transformación global

El interés de grandes cadenas internacionales por el Cono Sur no es exclusivo de la Argentina. El desembarco de Aramco en Chile, tras la compra de los activos de Esmax (ex Petrobras), implicó la llegada de la mayor petrolera del mundo a la región, con una red cercana a 300 estaciones de servicio.

La estrategia regional de la firma saudí alimentó especulaciones locales, que se intensificaron cuando Aramco lanzó búsquedas laborales técnicas en la Argentina, aunque sin anuncios oficiales de inversiones. En paralelo, Vitol aparece de manera recurrente en el radar del sector. A través de VTTI y su marca Vivo Energy, el grupo opera miles de estaciones en África y Europa, con experiencia en mercados emergentes y alta eficiencia logística.

La crisis silenciosa de las estaciones blancas

El mapa local suma una complejidad adicional: la crisis de rentabilidad de las estaciones independientes, conocidas como “blancas”. Según la Secretaría de Energía, aunque el total de bocas de expendio creció 6,1% desde 2021, este dato esconde una fuerte contracción del segmento independiente.

En los últimos cinco años, las estaciones blancas cayeron 34,4%, pasando de 1.526 bocas en 2021 a apenas 1.002 en la actualidad. Hoy representan solo el 18,8% del mercado, cuando históricamente superaban el 30%.

Este retroceso responde a un trasvasamiento hacia banderas intermedias como Puma, Dapsa, Gulf o Voy, que ofrecieron condiciones contractuales más flexibles y asumieron inversiones para reconvertir las estaciones. En un mercado de márgenes estrechos, el respaldo financiero se volvió clave para la supervivencia.

Desde el sector estacionero lo sintetizan con crudeza: vender solo combustible ya no es rentable; es imprescindible sumar nuevas unidades de negocio.

El nuevo rol social de las estaciones

En paralelo, las estaciones de servicio están atravesando una mutación profunda de su modelo comercial, especialmente en las grandes ciudades. De ser espacios pensados casi exclusivamente para el automovilista, pasaron a funcionar como centros de servicios y consumo, que compiten con cadenas gastronómicas.

Hoy, las tiendas de conveniencia y los locales de comida pueden explicar hasta el 30% de la facturación mensual. Esta tendencia deja en desventaja a las estaciones antiguas, ubicadas en barrios densos y sin posibilidad de expansión física, frente a nuevos desarrollos en zonas suburbanas con mayor superficie.

En ciudades como Buenos Aires, Córdoba y Rosario, esta dinámica choca además con la presión inmobiliaria y las restricciones urbanas, que generan más cierres que aperturas. El alto costo del suelo y las dificultades para obtener habilitaciones empujan a muchas estaciones a ser absorbidas por proyectos edilicios.

Con todos estos elementos en juego, el downstream argentino entra en una etapa de reordenamiento. Mientras algunos jugadores históricos revisan su continuidad, la llegada de operadores como Chevron confirma que el canal minorista sigue siendo estratégico, aunque con menos actores independientes, mayor concentración y un modelo de servicios cada vez más integrado. Principio del formulario

 

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