Con una construcción de 300 metros cuadrados sobre un predio de 1.100 m², Casa Zulú se prepara para inaugurar en mayo su nueva sede en Funes, un edificio concebido desde la sustentabilidad y pensado para que la arquitectura acompañe la propuesta de desarrollo personal que el espacio impulsa desde hace más de seis años.
El nuevo centro contará con paneles solares, huerta, compostaje, reciclaje, techos vivos y espacios sensoriales al aire libre, en una apuesta por integrar bienestar personal y cuidado del ambiente.
“Cuando decidimos hacer nuestra propia casa, dijimos que tenía que ser coherente con nuestro pensamiento de cuidado, no solo hacia las personas sino también hacia la naturaleza”, explica Gabriela Plano, creadora y coordinadora de Casa Zulú.
La decisión de construir surgió luego de varios años funcionando en un espacio alquilado. Según Plano, el crecimiento del proyecto y la necesidad de sostener su filosofía llevaron al equipo a dar el paso.
“Nos dimos cuenta de que estar detrás de un alquiler a veces nos hacía perder un poco nuestra elección, porque había que priorizar lo económico. Entonces decidimos hacer una inversión que nos permitiera sostener el proyecto de una forma más liviana y coherente”, cuenta.
El proyecto arquitectónico está a cargo de la arquitecta Paula de Paz, especializada en arquitectura de bienestar, neuroarquitectura y accesibilidad, y fue diseñado para que el recorrido por el lugar también sea parte de la experiencia del centro.
“Queremos que entrar a Zulú ya sea una experiencia terapéutica, más allá de la actividad que cada persona venga a hacer”, señala Plano.
Por eso el diseño incluye espacios sensoriales con plantas y naturaleza, pensados para estimular los sentidos y favorecer la conexión con el entorno.
El edificio tendrá recepción, un salón de 50 m², un salón principal de aproximadamente 100 m², cinco consultorios terapéuticos, cocina comunitaria, sala de espera interior y otra al aire libre, además de galerías y espacios abiertos.
En la planta superior se ubicarán los consultorios, donde se incorporarán dos techos vivos que permitirán bajar la temperatura ambiental de forma natural.
La construcción se realiza mediante módulos estructurales fabricados fuera del sitio, una decisión que permitió acelerar los tiempos de obra. El trabajo está a cargo de Oficinas El Vagón, también de Funes, mientras que Suntech provee los paneles solares.
Uno de los criterios que guió el proyecto fue priorizar empresas y proveedores de la ciudad.
“Había presupuestos de otras ciudades que eran más convenientes económicamente, pero elegimos que todo sea de Funes”, explica Plano. “Eso también es sustentable: menos traslados, menos combustible y además fomentar la economía local”.
La nueva sede estará ubicada en la zona de Garita 14, un entorno residencial y familiar que el equipo consideró ideal para el tipo de actividades que desarrolla el espacio.
Casa Zulú nació hace seis años a partir de una inquietud personal de su fundadora.
“Yo necesitaba encontrar un lugar donde pudiera integrar todas mis dimensiones: mi ser madre, mujer, hija, persona. Y como no existía, decidí crearlo”, recuerda Plano.
El centro se basa en la filosofía africana Ubuntu, que propone una mirada comunitaria de la vida: “yo soy porque nosotros somos”. Desde esa perspectiva, el espacio promueve un acompañamiento emocional y personal desde una lógica horizontal y de comunidad.
“Creemos en un acompañamiento amoroso, integrativo y humano, donde podamos comprender que el otro también somos nosotros”, explica.
A lo largo de estos años, el proyecto fue creciendo hasta reunir alrededor de 50 profesionales que trabajan en distintas disciplinas vinculadas al bienestar. Entre ellas se encuentran psicología, psicopedagogía, fonoaudiología, kinesiología, medicina china, naturopatía, counseling gestáltico, reflexología y arte terapia, entre otras.
A esto se suman actividades grupales como yoga, pilates, biodanza, teatro, tai chi, talleres artísticos, mindfulness para niños y espacios de espiritualidad.
Mientras avanza la construcción del nuevo edificio, las actividades de Casa Zulú continúan funcionando en distintos espacios de Funes gracias a la colaboración de otros centros de la ciudad. La expectativa está puesta ahora en la apertura de la nueva sede, que además de ampliar las posibilidades del proyecto ya tiene los cinco consultorios completamente ocupados para mayo.
“Hoy Casa Zulú es un lugar de refugio familiar y de confianza, donde tanto los profesionales como las personas que vienen a una actividad se sienten abrazados, comprendidos y no juzgados”, resume Plano.
























