Salud o estética: El cambio en las motivaciones para ir al gimnasio

“El gimnasio dejó de ser un espacio asociado a la estética”, afirma Débora Germán, directora de la sede de SportClub en Estancia Damfield

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El sector del fitness en Argentina atraviesa una transformación que va más allá del crecimiento en cantidad de usuarios. Distintos indicadores muestran un cambio en las motivaciones, las prácticas de entrenamiento y la forma en que las personas se vinculan con los gimnasios, con un desplazamiento progresivo desde objetivos puramente estéticos hacia una lógica asociada a la salud, la constancia y el bienestar general.

Datos del informe ¿Qué quiere el cliente?, elaborado por Mercado Fitness, confirman esta tendencia. Según el relevamiento, mejorar la salud es hoy la principal motivación para el 29% de las mujeres y el 27,2% de los hombres que entrenan. El peso de este factor aumenta con la edad: entre los mayores de 50 años, el 39,4% señala la salud general como el motivo central para realizar actividad física, por encima de la apariencia o el rendimiento deportivo.

Esta evolución también se refleja en la operatoria cotidiana de los gimnasios. Débora Germán, directora de la sede de SportClub en Estancia Damfield, en Funes, observa que el perfil del socio cambió de manera sostenida en los últimos años. “El gimnasio dejó de ser un espacio asociado exclusivamente a la estética. Hoy hay una mayor conciencia sobre la importancia del trabajo de fuerza, especialmente a partir de los 30 o 35 años, y eso se nota en la demanda”, explica.

La sede que dirige cumplió dos años en agosto del año pasado y, según detalla Germán, registró un crecimiento de más de 100 socios respecto del mismo período del año anterior. “Es un gimnasio relativamente nuevo, pero el crecimiento interanual fue significativo. Incluso para quienes venimos de coordinar otros espacios, el nivel de incorporación de socios resultó llamativo”, señala.

El cambio en los objetivos de entrenamiento se traduce en nuevas preferencias. Mientras que años atrás predominaban las rutinas aeróbicas y de resistencia, hoy el entrenamiento de fuerza ocupa un lugar central. “Se trabaja mucho más con cargas y menos repeticiones. Hay mujeres de 60 años haciendo dominadas, algo que no era habitual ver hace tiempo”, indica Germán. Esta tendencia coincide con los datos del informe de Mercado Fitness, que muestran que el uso de peso libre lidera las preferencias tanto en hombres como en mujeres, seguido por las máquinas de musculación.

El giro hacia la salud también impacta en la permanencia de los socios. La constancia, incluso con rutinas de dos o tres veces por semana, aparece como un valor creciente frente a los picos estacionales de asistencia. “No es necesario entrenar todos los días. La regularidad, aunque sea con sesiones más cortas, tiene mejores resultados que la intermitencia”, sostiene la directora de SportClub Damfield.

Otro aspecto que gana relevancia es el componente social. Germán destaca que, en su experiencia, el gimnasio funciona cada vez más como un espacio de encuentro. “Se forman grupos, hay menos gente entrenando de manera aislada. El vínculo entre socios y con el equipo de trabajo es parte de lo que sostiene la asistencia”, afirma. Esta dimensión no aparece de manera explícita en los informes estadísticos, pero se vuelve un factor clave para la fidelización.

El rango etario predominante en la sede de Funes se concentra entre los 30 y los 55 años, aunque conviven adolescentes desde los 14 y personas de hasta 80 años que participan en actividades grupales como zumba, spinning o yoga. “La actividad física atraviesa generaciones, y eso también responde a una mayor valoración de la movilidad y la autonomía en edades más avanzadas”, explica Germán.

En términos de mercado, el fitness sigue mostrando margen de crecimiento. En Argentina, el 7,8% de la población asiste a gimnasios, clubes o estudios, porcentaje que asciende al 8,9% si se incluyen disciplinas como pilates y yoga. Aunque el país lidera la penetración del fitness en América Latina, la distancia con mercados más desarrollados, donde la adhesión ronda el 20%, deja espacio para la expansión.

En ese contexto, el cambio en el comportamiento de los usuarios redefine las estrategias del sector. La combinación de equipamiento, cercanía, horarios y calidad profesional sigue siendo determinante, pero la orientación hacia la salud y la experiencia integral gana peso. Como resume Germán, “el entrenamiento ya no se piensa solo como un medio para verse mejor, sino como una herramienta para vivir mejor”.

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