La Bolsa de Comercio fue el escenario de una nueva edición de Converge, el evento que reúne a los principales actores del negocio inmobiliario de Rosario y la región. Desarrolladores, constructoras, inmobiliarias y proveedores ocuparon un auditorio colmado, en una jornada donde el foco no estuvo sólo en proyectos, sino también en el clima en el que hoy se desarrollan.
En ese marco, El Occidental participó a través de su directora periodística, Fabiana Suárez, quien moderó el primer panel del encuentro.
Pero fue en la apertura donde se produjo el momento de mayor impacto. Frente a un auditorio cargado de empresarios del sector, el intendente de Rosario, Pablo Javkin, eligió marcar una posición sin eufemismos. “En Rosario no hay oficinas blue para constructores. No hay compensaciones blue”, afirmó. Y enseguida lanzó la frase que terminó de ordenar el mensaje político: “nunca en esta ciudad funcionó el ‘roban pero hacen’”.
No fue una intervención más. En el contexto actual, resultó inevitable leer sus palabras en directa relación con la situación que atraviesa Funes y la gestión del intendente Rolvider Santacroce.
La ciudad vecina quedó en el centro de la escena mediática —incluso con repercusión nacional— tras el conflicto de divorcio del jefe municipal, que derivó en una serie de denuncias y presentaciones judiciales con derivaciones que exceden lo personal. La intervención de la abogada Ana Rosenfeld, el reclamo millonario al intendente que oscila entre los 15 y 20 millones de dólares y las referencias a presuntos movimientos de dinero, fideicomisos vinculados al desarrollo urbano y posibles esquemas de dádivas con actores del negocio inmobiliario instalaron un nivel de exposición inédito.
El caso, que en tribunales ya empieza a ser vinculado a una posible “causa cuadernos” local, puso bajo la lupa no sólo el patrimonio del intendente sino también el entramado de relaciones entre política y desarrollo inmobiliario en Funes, una ciudad que en los últimos años experimentó una expansión acelerada.
Ese telón de fondo es el que le dio densidad a las palabras de Javkin. Porque frente a un auditorio compuesto por quienes toman decisiones de inversión, el mensaje no fue sólo discursivo: apuntó a reforzar un posicionamiento.
En paralelo, el intendente buscó capitalizar ese escenario con una invitación explícita al empresariado: apostar por Rosario. Habló de previsibilidad, de reglas claras y de una administración que busca consolidarse como marco confiable para el desarrollo.
Como ejemplo, puso el foco en el crecimiento del corredor oeste, particularmente sobre el eje de avenida Jorge Newbery, uno de los sectores que más traccionó en la pospandemia y que hoy concentra nuevos proyectos de desarrolladoras con fuerte presencia en Funes.
En un encuentro atravesado por expectativas de negocio, el mensaje quedó flotando con claridad: la discusión ya no es sólo cuánto crece el mercado, sino bajo qué condiciones se desarrolla. Y en ese terreno, cada definición pesa.














