Planetary School apuesta a un secundario con aprendizaje experiencial y microislas educativas

Con cupo inicial de 30 alumnos y título habilitante de nivel secundario, el colegio inicia primer año con microislas de aprendizaje, doble turno y un modelo pedagógico que integra experiencia, tecnología y gestión de recursos.

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El colegio Planetary School pone en marcha este año su propuesta de nivel secundario, comenzando con primer año, bajo un modelo educativo que se aparta del esquema tradicional y propone una organización distinta del aprendizaje, centrada en la experiencia concreta del alumno, el trabajo por proyectos y el desarrollo de habilidades.

La institución cuenta con autorización del Ministerio de Educación de la provincia de Santa Fe, ya inició las entrevistas para la inscripción y funcionará con un cupo inicial de alrededor de 30 alumnos. El colegio está ubicado en Almafuerte 2592, en un predio diseñado desde el origen para acompañar este perfil pedagógico.

En diálogo con El Occidental, César Camacho, responsable académico del colegio, explicó que la propuesta busca superar las limitaciones del modelo tradicional, sin apartarse del marco normativo oficial. En ese sentido, señaló que Planetary School cumple y sobrecumple los lineamientos del Ministerio de Educación, aunque lo hace desde una lógica pedagógica distinta.

Cesar Camacho

Un secundario sin aulas tradicionales

Lejos del formato clásico de aulas, el colegio se organiza a partir de microislas de aprendizaje, espacios que permiten trabajar con grupos reducidos y un seguimiento más cercano de cada estudiante. En este esquema, cada docente acompaña entre 10 y 12 alumnos, una escala que hace posible una verdadera personalización del proceso educativo.

El modelo pedagógico se basa en el aprendizaje por proyectos y por experiencia, partiendo de las vivencias cotidianas de los estudiantes. Los contenidos se abordan a través de casos prácticos reales, muchas veces vinculados con actividades que los propios alumnos ya practican, como el deporte. De este modo, conceptos de matemática pueden trabajarse a partir de situaciones relacionadas con el fútbol o el tenis, integrando el conocimiento académico con contextos familiares para el alumno.

Este tipo de enseñanza, explicó Camacho, no puede desarrollarse en un aula convencional, motivo por el cual toda la infraestructura del colegio fue pensada desde el inicio para acompañar estas dinámicas, con espacios flexibles y de trabajo colaborativo.

En este esquema, la propuesta pedagógica se apoya además en un software educativo propio, desarrollado por el colegio, que permite acompañar el perfil de aprendizaje de cada alumno, registrar avances, adaptar recorridos y facilitar un seguimiento individualizado, en línea con un modelo que prioriza la personalización por sobre la estandarización.

Doble turno y cada momento como aprendizaje

La jornada escolar se organiza en doble turno. Durante la mañana, los estudiantes cursan todas las asignaturas exigidas por el Ministerio de Educación, garantizando el cumplimiento pleno del currículo oficial. Por la tarde, participan del espacio denominado Super Skills, orientado al desarrollo de habilidades y competencias.

En este esquema, el colegio concibe que todo el tiempo que el alumno transcurre dentro de la institución forma parte del aprendizaje, y no solo las horas de clase formal.

El comedor vivo y la lógica de administrar recursos

Uno de los ejes distintivos del proyecto es el comedor vivo. Planetary School contará con tres cocinas y un restaurante, concebidos no como una cantina escolar tradicional, sino como un espacio pedagógico.

Allí, los alumnos participan activamente en la planificación de menús, la elaboración de comidas y, en etapas más avanzadas, incluso en la gestión del restaurante del colegio. El aprendizaje incluye la selección de proveedores, la organización de compras, la administración de insumos y la toma de decisiones, incorporando una lógica de gestión de recursos como parte del proceso educativo.

Como parte de esta propuesta, los estudiantes finalizan el quinto año con un título de cocina, que se suma al título habilitante de nivel secundario, ampliando su formación práctica sin reemplazar la certificación oficial.

Entrevistas, preinscripción y perfil del alumno

En esta etapa inicial, el proceso de ingreso no se limita a una inscripción administrativa. Desde el colegio explican que se llevan adelante entrevistas presenciales que incluyen tanto a las familias como a los alumnos.

El objetivo es conocer el perfil de cada estudiante de manera integral, no solo en términos de conocimientos previos, sino también en relación con sus intereses, motivaciones y aspiraciones, en línea con un modelo que prioriza recorridos educativos personalizados.

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