En abril de 2026, los contratos de alquiler que se actualizan bajo el Índice de Contratos de Locación (ICL) registrarán un incremento del 27,55%, mientras que la variación interanual del indicador alcanza el 33,30%, consolidando una dinámica de ajustes todavía elevada pese a la desaceleración inflacionaria.
El dato refleja el mecanismo de actualización vigente para miles de contratos firmados bajo la normativa anterior, donde el ajuste anual se calcula combinando inflación y salarios. En este contexto, los inquilinos que enfrenten renovación o actualización deberán absorber subas que siguen por encima de la evolución de muchos ingresos.
Por otro lado, los contratos que se rigen por el índice Casa Propia —utilizado en algunos esquemas alternativos— muestran una actualización semestral del 15,72%, lo que implica una trayectoria de aumentos más frecuente, aunque con porcentajes menores en cada ajuste.
Estos indicadores funcionan como referencia clave en el mercado y terminan impactando también en los nuevos contratos, donde los valores iniciales continúan reacomodándose en función de la inflación esperada y la escasez relativa de oferta.
En este escenario, el mercado locativo sigue tensionado: los ajustes indexados sostienen subas significativas, mientras que propietarios e inquilinos negocian condiciones en un contexto de transición normativa y expectativas todavía inciertas.











