Concurso de acreedores y lupa sobre el entramado financiero del grupo

La sociedad argentina que dio origen al grupo inició un concurso preventivo que también impactó sobre Bioceres LLC y expuso la fragilidad del esquema financiero histórico, con BIOX como eje central.

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Bioceres S.A., la empresa argentina que dio origen al grupo biotecnológico fundado en Rosario, resolvió presentarse en concurso preventivo de acreedores luego de no haber logrado un acuerdo con sus acreedores tras el default declarado en junio de 2025. La decisión fue adoptada por su directorio el 16 de diciembre y quedó reflejada en la documentación presentada ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos.

La información surge de reportes regulatorios enviados por Moolec Science, compañía biotecnológica que cotiza en el mercado estadounidense y que, como emisor extranjero, debe informar ante la SEC los impactos financieros y societarios vinculados a empresas con las que mantuvo relaciones relevantes. En ese marco, Moolec detalló la situación de Bioceres S.A. y de otras sociedades alcanzadas por el deterioro financiero del grupo.

Según esos documentos, Bioceres S.A. acumula una deuda financiera total de u$s36,4 millones, asociada principalmente a pagarés bursátiles emitidos en el mercado argentino. El inicio del concurso implica la designación de un síndico y marca un punto de inflexión para la firma que durante años funcionó como la base societaria del grupo.

El proceso no se limita a la sociedad local. Bioceres LLC, filial estadounidense controlada en un 100% por Bioceres S.A., también entró en default durante 2025 al incumplir compromisos financieros. En julio de ese año recibió una notificación formal de incumplimiento sobre una deuda que originalmente ascendía a u$s69,5 millones y que, al cierre del último ejercicio, se ubicaba en torno a u$s58 millones.

Como consecuencia, uno de los acreedores ejecutó las garantías y avanzó con una subasta pública de 3,06 millones de acciones de Bioceres Crop Solutions (BIOX) que habían sido entregadas en prenda. La documentación aclara que, a raíz del concurso iniciado por Bioceres S.A., el grupo perdió el control societario sobre Bioceres LLC, lo que obligó a su desconsolidación contable.

Desde el punto de vista financiero, Moolec informó que la pérdida de control de Bioceres S.A. y de Bioceres LLC generará ganancias contables extraordinarias por alrededor de u$s96 millones, derivadas de la baja de activos y pasivos. Se trata, sin embargo, de un efecto estrictamente contable que no modifica la debilidad operativa de las compañías involucradas.

Uno de los focos más sensibles es la situación de Bioceres Crop Solutions Corp. (BIOX), la empresa que cotiza en Nasdaq y concentra los principales activos del ecosistema, como los eventos biotecnológicos HB4 y el control de Rizobacter. BIOX no forma parte del concurso preventivo ni responde por los pasivos de Bioceres S.A., punto que la propia compañía remarcó en sus presentaciones regulatorias.

No obstante, los documentos enviados a la SEC muestran que BIOX fue una pieza central del entramado financiero histórico del grupo, ya que parte de sus acciones se utilizaron como garantía del financiamiento tomado por Bioceres LLC. Cuando ese esquema se quebró, la ejecución de las garantías expuso a la compañía y aceleró la pérdida de valor.

En paralelo, BIOX reconoció incumplimientos de covenants financieros en su Form 20-F, lo que derivó en acuerdos con acreedores y en la reestructuración de parte de su deuda. La empresa aclaró que continúa operando y cotizando en Nasdaq con normalidad y que no está alcanzada por los procesos concursales de otras sociedades vinculadas históricamente al grupo.

Más allá de quedar al margen del concurso, el impacto financiero y reputacional fue significativo. En los últimos doce meses, la acción de BIOX se desplomó cerca de 80%, desde niveles cercanos a u$s6,60 hasta alrededor de u$s1,40. Si se amplía el horizonte, la caída supera el 90% respecto de los máximos de 2021 y 2022, cuando la compañía llegó a valer más de u$s900 millones.

Actualmente, la capitalización bursátil ronda apenas los u$s89 millones, tras varios trimestres con ingresos por debajo de lo esperado, pérdidas operativas y resultados netos negativos, en un contexto de precios agrícolas más bajos y condiciones financieras globales más restrictivas.

El reordenamiento también alcanzó a Rizobacter Argentina, una de las empresas emblemáticas del ecosistema biotecnológico local y controlada por BIOX. A fines de diciembre, la calificadora FIX volvió a bajar su nota crediticia y mantuvo la perspectiva negativa, al advertir riesgos para afrontar vencimientos de deuda concentrados en el primer semestre de 2026 por unos u$s40 millones.

Así, el concurso de Bioceres S.A. no solo marca la crisis de la empresa que dio origen al grupo, sino que deja al descubierto un entramado societario y financiero complejo, construido durante años con BIOX como activo central y que, tras los incumplimientos de deuda, se reconfigura con fuertes consecuencias sobre las principales compañías surgidas de ese esquema.

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